La ácida broma que Poe y Conan Doyle gastaban a sus amigos
Retrato del escritor Allan Poe - efe

La ácida broma que Poe y Conan Doyle gastaban a sus amigos

Los escritores disfrutaban enviando un anónimo que rezaba «Nos descubrieron. ¡Huye!» y esperando ver cuántos de sus amigos hacían caso a la advertencia

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Todo el mundo posee secretos que no desea que sean conocidos por las personas que los rodean. En las sociedades represivas, como la del siglo XIX, este deseo de intimidad era mucho más acusado que en la actualidad, lo que sirvió para que escritores como Arthur Conan Doyle, en Inglaterra, o Edgar Allan Poe, en Estados Unidos, gastaran una divertida broma a sus amigos.

Tal y como podemos leer en el blog «Pijama Surf», una noche el autor de las historias protagonizadas por Sherlock Holmes decidió, quizá fruto del aburrimiento, enviar un recado a cinco de sus amigos. En la nota, que se entregó de forma anónima, solamente decía: «Nos descubrieron. ¡Huye!».

Días más tarde, el escritor acudió a una cena en la que sus amigos comentaban la misteriosa desaparición de uno de los invitados. Esa persona, de la que ya nada se volvió a saber, había recibido la nota enviada por Conan Doyle, lo que demuestra que, efectivamente, siempre hay alguien que tiene mucho que ocultar y convierte esta broma en casi un experimento sociológico.

Sin embargo, el escritor inglés no fue el único en idear esta broma, ya que según relata Esther Inglis-Arkell en la web «io9», también fue empleada por Edgar Allan Poe entre algunos de los personajes de los bajos fondos con los que se solía relacionar.

Esta estrategia fue puesta en práctica también en el mundo de la política o la iglesia. Así, cuando se aproximaba la hora de tomar una decisión importante los miembros de un partido enviaban este tipo de anónimos a sus adversarios para conseguir que no se presentaran a las sesiones y ganar la votación. Una práctica que en la actualidad podría dejar numerosos escaños vacíos en muchos parlamentos.