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El fantasma de las 'puntocom'

La millonaria salida a Bolsa de compañías como LinkedIn desata el temor a otra 'burbuja', aunque en el sector se descarta repetir errores

MADRID Actualizado:

Cuando Reid Hoffman, fundador de LinkedIn, tomó en 2003 la decisión de montar una red de contactos profesionales en internet, Silicon Valley -la meca de la tecnología mundial- todavía buscaba la forma de reinventarse tras la 'burbuja' de las 'puntocom' acaecida en 2000. El Nasqad, índice de las empresas tecnológicas en Wall Street, se situaba en niveles raquíticos, ya que tras tocar el cielo con un máximo histórico de 5.048 puntos se desplomó perdiendo el 78% de su valor en apenas año y medio. Entonces Yahoo era el rey de internet, Google tomaba posiciones y a Facebook le faltaban meses para empezar a gestarse. Ocho años después, el miedo a que se repita ese 'crack' bursátil ha reflotado a la superficie tras la salida a Bolsa de LinkedIn y otras compañías de internet.

"Cuando ves que sube el 100% o el 120% en su primer día te dices: esta canción ya la he oído", afirma David Navarro, analista de mercados de Inversis Bank. El ímpetu inversionista se atrincheró en ciertos sectores del parqué neoyorkino, que propulsaron las acciones de la compañía de Hoffman desde los 45 hasta los 124 dólares en esa sesión.

"Hay que reconocer que sí que hubo una euforia algo exagerada, que puede recordar algo a la de entonces", explica, subrayando que esto también se reproduce en otros mercados, como la biotecnología, donde a veces se registran situaciones similares dada la actual carencia de "espacios suficientemente atractivos para invertir".

Pero, ¿realmente se trata de una réplica de lo qué pasó hace 10 años? ¿O es un conato que se sofocará tras los primeros indicios? "Sí que existen ciertas similitudes en el entorno, como pueden ser que los tipos de interés se están manteniendo bajos varios meses", argumenta Navarro.

Sin embargo, sostiene que la óptica de estas empresas dista mucho de lo que era. Hace una década, el sector arrastraba "grandísimas deudas" y perfilaban su salida a Bolsa como freno a los números rojos. "Estas compañías, cuando acuden al mercado, lo hacen tras demostrar su rentabilidad, con cuentas saneadas e ingresos cuasi constantes", expone como motivos principales de que la situación sí resulta diferente.

Pero advierte: "Con lo que no estoy de acuerdo es con las enormes valoraciones que se han dado". "Si tasamos cada acción de LinkedIn en 75 dólares, las de Apple, una compañía líder, deberían valer 800", comenta. Sobre la sobrevaloración de algunas empresas, como Facebook -que según la última estimación, valdría 75.000 millones de dólares, 34 veces sus beneficios anuales- afirma que "se aprendió del pasado" y que no se invierte en "lo primero que te ofrecen". "Hubo gente que se equivocó, que podía haber invertido en una cosa y no en otra. Pero también hay que reconocer que si no llega a ser por eso, internet no sería hoy lo que es", justifica Navarro.

Sobre la actual situación reconoce que sí habrá compañías "que estén subiéndose en una 'burbuja'", pero que dentro de 10 años otras conseguirán demostrar que valían lo que se pedía. "En absoluto se puede repetir. No veo al Nasqad cayendo hasta poco más de 1.000 puntos, como aquella vez. Una 'burbuja' es algo que crece y solo te das cuenta cuando explota. Si ahora hablamos de esto, quizás no llegue a ocurrir", concluye.

Un mercado creciente

Las compañías de la llamada web 2.0 han cobrado tal importancia, que algunos de sus líderes fueron invitados a la última cita del G-8. Allí la canciller alemana Merkel preguntó a Zuckberg, tratándolo de tú a tú, si le había gustado la película sobre el origen de Facebook, a lo que éste contestó escuetamente que no. Una anécdota que refleja como son los dominadores de un mercado global, internet, que ahora cuenta con más de 2.000 millones de usuarios en comparación con los 130 millones que tenían conexión en 1995. "Solo hay que ver que en 1998 teníamos España llena de zanjas para crear la infraestructura para conectarnos", comenta Josep Salvatella.

Este consultor de 'socialmedia', socio de la empresa Rocasalvatella, lleva enrolado en proyectos digitales desde hace 15 años. "En aquella primera crisis nos olvidamos de los fundamentos del negocio", comenta, afirmando que cualquier cosa que "consiguiese visitas" estaba capacitada para atraer inversores, sin preocuparse de la facturación. "Hoy empresas como LinkedIn, Yandex o Rovio han demostrado tener un modelo de negocio más o menos contrastado detrás y que llevan tiempo facturando", recuerda.

Eso sí, ve indicios, como las corrientes especulativas, que le sugieren que se está hinchando la 'burbuja'. Tilda de "locura" las estimaciones que se han hecho para compañías como Zynga, responsable del juego social 'Farmville'-que convirtió a 200 millones de usuarios de Facebook en magnates de la ganadería virtual- que en estas semanas previas a su salida a Bolsa se ha valorado en 10.000 millones de dólares. "No me entra en la cabeza que a LinkediIn se le adjudique 400 veces el valor de su beneficio neto anual", insiste. "Tengo mis reservas respecto a si podrán seguir ofreciendo el mismo crecimiento para responder a las expectativas creadas y a los objetivos de los capitales especulativos, que trabajan a corto plazo", advierte.

Modelo de negocio

Sobre el modelo de negocio, aparte de publicidad segmentada y de servicios 'premium' que varían dependiendo de las plataformas, muchas compañías fían parte de su monetización a los datos personales de los usuarios, algo que cada día se está complicando más. "Hay marcos legales estrictos y, además, una mayor sensibilidad. El usuario está aprendiendo a dejar rastro solo donde quiere", afirma Salvatella.

"Si aprietas por este lado, puede ser que te abandonen, puesto que las barreras de salida son muy bajas. Salir de Facebook es sencillo", explica. Convertirse en "espacios de venta y con un conocimiento más amplio del público" son algunos de los hipotéticos objetivos que se han marcado ahora estas empresas.

"Es pronto para decirlo; hace seis meses diría que no existía 'burbuja', pero ahora creo que puede haberla", afirma este consultor. "Sin embargo, pienso que sus efectos serían más aislados que entonces; se está creando en mercados secundarios y dudo que haya posibilidades de que entren capitales de otros sectores, que es lo que si podía causar daño en una explosión".

Jordi Fabregat, profesor del área de Dirección Económica de ESADE, es más contundente: "Hay una 'burbuja' y es producto de que estas compañías no han aclarado bien su futuro, el de sus modelos de negocio". De esta forma se ha abierto la puerta a la especulación, dando resultado a una sobrevaloración por encima de unas posibilidades que todavía "no han demostrado".

Estas valoraciones hay que hacerlas con las posibilidades de futuro, poniendo especial atención en el flujo de caja, que al final "dice a qué beneficio podrás acceder", insiste, manteniendo cierto agnosticismo hacia el horizonte de estas redes tal y como lo conciben. "Da igual si se trata de un inversor en Bolsa o si recurres a un 'angel investor' (fondos privados que financian con capital riesgo la idea, a cambio de una participación en la empresa) -comenta Fabregat-, la 'burbuja' se sigue formando igual. Hay poca oferta y una demanda que cada vez crece más, y el precio sube irremediablemente".

Sin embargo, reconoce que esta situación es menos volátil que la de hace una década. "Los tipos bajos de interés fomentan todo tipo de 'burbujas', y ahora mismo hay sospechas de otras, como la de la vivienda en China, que pueden ser más peligrosas", concluye.