El invento Kitchen Hub
El invento Kitchen Hub
Electrolux Design Lab

«El control del hogar debería ser a través de los dispositivos móviles»

Francisco Barboza, diseñador aragonés de 30 años, es el único español finalista en el prestigioso certamen organizado por Electrolux con su proyecto, Kitchen Hub, un dispositivo inalámbrico ideado para reducir el desperdicio de comida

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En España surgen grandes ideas. Algunas se ponen en marcha y consiguen que su inventor les dé vida, pero otras se escapan en medio de la nada. La historia de Francisco es una más en ese universo de creadores que luchan por sacar adelante sus proyectos. A sus treinta años ha logrado meterse entre los finalistas del prestigioso concurso internacional de diseño «Electrolux Design Lab», cuyo fallo se conocerá este miércoles en Estocolmo –Suecia– y que otorga al ganador un contrato de seis meses de prácticas remuneradas en alguno de los Centros Internacionales de Diseño de Electrolux además de un premio en metálico de 5.000 euros.

El certamen ha permitido que se hable de «Kitchen Hub», su proyecto, una situación que reconoce sentir una gran emoción y alegría. «Han sido 6 meses y 5 etapas de selección hasta llegar a la gran final desarrollando de una idea a un prototipo. Significa la valoración y reconocimiento a mucho trabajo», responde Francisco Barboza a las preguntas del diario ABC.

Tecnología al servicio del humano

Su proyecto consiste en desarrollar un dispositivo inalámbrico ideado para reducir el desperdicio de comida y ayudar a los consumidores a llevar una alimentación más saludable. Este sistema ayudaría a millones de personas a que aprovechen de la mejor forma posible los alimentos que adquieren. La tecnología, de nuevo, al servicio del humano. «La tecnología es una herramienta, por lo que todo depende de como la usemos. Es un asistente que nos suministra información y que nos ayuda a consumir los alimentos próximos a su caducidad, pero al final la decisión de consumirlos es por parte del usuario. El factor humano al final es clave, por lo que es muy importante educación, conciencia social y medio ambiental», explica.

De ponerse en marcha, la adaptación de su proyecto «sería inmediata», por que los consumidores ya conviven con dispositivos portátiles con internet y aplicaciones en tiempo real. «Quizás lo que aún queda es la conexión entre usuario-distribuidores-comida», matiza este diseñador aragonés.

Fabricantes que operan a nivel mundial como LG o Samsung lideran el sector de los electrodomésticos inteligentes. Hay ejemplos de neveras que permiten hacer la compra, recomiendan recetas, controlan la caducidad... El futuro de los electrodomésticos se intuye atractivo e interesante. «La tendencia general es a que todos los dispositivos electrónicos estén comunicados entre sí y entre los usuarios, todo englobado en un escenario que sería las Smart Cities», añade. Gracias a la tecnología de los teléfonos móviles y tabletas los costes de fabricación de pantallas táctiles y hardware se han reducido tanto que permiten su instalación en cualquier sitio. «Los electrodomésticos no deberían quedarse al margen», asegura.

Sin embargo, insiste en que el objetivo es que al usuario le resulte cómodo y útil esa tecnología. «Quizás se podría poner el ejemplo de Apple y el iPhone. Ellos revolucionaron la forma de usar una tecnología ya existente. Ese es el reto. Al final el éxito depende de la experiencia de usuario y no del amor a primera vista», recuerda.

La cocina del futuro

Acerca de la cocina del futuro, Barboza cree que que cuando se piensa en este entorno desde el punto de vista tecnológico a uno le vienen a la cabeza cocinas inteligentes, que cocinan por ti, todo automatizado. Sin embargo, cree que estas hipótesis no aciertan debido al valor del capital humano. «Al final nosotros necesitamos contacto real y ser parte del proceso. Por lo que entiendo que los elementos de la cocina nos ayudarán y simplificarán las tareas pero no nos sustituirán», comenta.

Eso sí, vaticina que en el futuro las cocinas estarán conectadas a internet. «Conectadas a internet seguro, lo que nos permitirá tener mayor control de las mismas. Más personalización a nivel estético y técnico y más respetuoso con el medio ambiente. Los productos deben diseñarse con el objetivo que al final de su vida útil tenga un valor y sea 100% reciclable», manifiesta.

«La domótica es carísima y enseguida se queda vieja»Su idea no tiene nada que ver con el concepto tradicional de domótica, una tecnología que esté al alcance de un público amplio y de la que considera que es una tecnología obsoleta. «Es carísima su instalación en las casas y enseguida el software o hardware se queda viejo. El control del hogar debería ser a través de los dispositivos móviles. Quizás falta que Android o Apple se metan, para tener una plataforma de éxito donde los desarrolladores diseñen aplicaciones de gestión del hogar. Luego el hardware que lo diseñe el fabricante que sea, pero que dejen a la gente elegir sus aplicaciones», reconoce.

Menos comida a la basura

Kitchen Hub nació con el objetivo de buscar soluciones a escala hogar para evitar el desperdicio de comida. Según un informe de la UE, actualmente cada ciudadano europeo desperdicia 90 Kilos de comida y el 30 por ciento de la producida acaba en la basura. Por lo que el impacto económico, medio ambiental y social, con el hambre que hay en el mundo, es brutal. «Es una obligación buscar soluciones a esta problemática», insiste.

Desde pequeño, este joven diseñador tuvo pasión por la cocina. Su padre le enseñó a manejar los fogones y, desde entonces, siempre ha ayudado en casa. Al marcharse con la beca Erasmus a Alemania y, durante la asistencia a un máster en Italia, no le quedaba otra que cocinar, pero para él «es más un placer que una obligación». Aprovecha para recomendar una receta: el risotto ai funghi porcini y los huevos rotos.