Google Pixel 3a - Vídeo: David Conde
ANÁLISIS

Una semana con el Pixel 3a XL: una gran cámara con un cuestionable equipo

Los nuevos dispositivos del gigante de internet apuestan por la gama media en dos modelos, uno de ellos de 6 pulgadas, con una experiencia de uso fantástica a pesar de sacrificar potencia

MADRID Actualizado: Guardar
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Regreso al pasado de Google. El gigante de internet ha vuelto al mundo «low cost» con sus nuevos teléfonos móviles, Pixel 3a, después del pinchazo de los modelos más avanzados del pasado año. Su apuesta por la gama alta ha sido un tanto dudosa a pesar de que haber logrado dar un paso importante en su apartado gráfico. Su propuesta, ahora, se centra en llevar una de las mejores cámaras del mercado a un terreno más accesible.

Pagar más de ochocientos euros por un móvil cuesta; esa es la verdad. Y más en los tiempos que corren en donde la competencia está cada vez más apretada y los precios se han reducido de manera drástica en los últimos años. Las opciones son tan amplias que casi es sonrojante intentar vender un producto por encima de los mil euros. En realidad, son pocas las marcas que lo consiguen.

Frente a esto, la firma se desliza por otro camino. Ha cogido su mayor baza, la cámara, y se la ha metido a un móvil accesible. Pero eso tiene un precio que pagar, puesto que en líneas generales el dispositivo es un tanto desequilibrado. Tiene prestaciones por debajo de lo esperado en estos momentos. Su motor es un Snapdragon 670 de Qualcomm que, impulsado por 4 GB de memoria RAM, ofrece un desempeño más que decente aunque no está a la altura. Podríamos decir que más que suficiente para la mayoría de personas.

La verdad es que deja un sabor agridulce porque lo que tienes en un apartado lo pierdes en otro. Y, al final, el precio puede marcar la pauta. El gigante de internet ha lanzado dos modelos distintos, el Pixel 3a y su «hermano» más hormonado, el 3a XL, que quizá es el más recomendable por las dimensiones. Porque aunque tiene un tamaño de pantalla de 6 pulgadas es muy cómodo en su manejo. Muy ligero y liviano. Algo que es gracias, en parte, a los materiales escogidos para su fabricación, plástico, que pese a que no le confiere una estética moderna y premium, ofrece buenas sensaciones.

Y más teniendo en cuenta otro de sus platos fuertes, Android en su versión 9 Pie, que está muy bien optimizado y tiene lo básico y necesario que tiene que tener. Nada de aderezos innecesarios y características prescindibles. La experiencia es fantástica, tanto en la apertura de aplicaciones, como en la perfecta integración de sus servicios. Por algo la marca que está detrás es Google, desarrolladora del sistema operativo.

En realidad se trata de versiones más modestas que los Pixel 3 lanzados el pasado año pero que tienen un punto más que interesante, la cámara. En los últimos años, la firma ha demostrado tener una gran fuerza en este terreno de juego. Una cámara portentosa es el secreto.

Y lo sorprendente es que solo cuenta con una sola lente, de 12.2 megapíxeles (apertura focal de F1.8), capaz de realizar un efecto retrato magnífico que forma parte de su caballo de batalla. En resumidas cuentas, se puede tener la misma experiencia que en sus «hermanos» mayores. Aunque a veces el recorte no es totalmente perfecto -sobre todo en objetos y en baja luminosidad-, el resultado en esta imagen cuya gracia está en el desenfoque del fondo es asombroso.

Pero esta no es solo su mejor virtud. Además de ofrecer una buena calidad de imagen, la cámara es muy completa y versátil, que destaca también por la existencia de un portentoso modo noche y una serie de funcionalidades distintas y útiles en comparación con las de sus rivales. La única pega que se le puede tener, quizás, es que el efecto «bokeh» se realiza a posteriori de capturar la fotografía, pero en general consigue imágenes de buen contraste, recupera cielos y detalles de manera asombrosa.

Al igual que cuando nos adentramos a través de HDR+, que logra un buen resultado. Viene desactivado por defecto. Esta tecnología de rango dinámico se gestiona bien y le dota incluso de una mayor vistosidad. También en la grabación de vídeo, que permite capturar en calidad 4K a 30 cuadros por segundo. Hace virguerías, vamos.

En cuanto a su modo noche -una de sus particularidades-, el resultado no difiere demasiado en comparación con el año pasado. Lo que hace es realizar varias capturas para «quedarse» con la mejor: el resultado también puede entretener a los puristas de la fotografía, puesto que, de nuevo, aclara demasiado las imágenes. La cámara frontal de es de 8 megapíxeles, pero su resultado es muy escaso, se queda en un segundo plano, y es una pena.

Alberga 64 GB de memoria, lo que puede ser algo escaso para los tiempos que corren. La pantalla, sin embargo, es bastante decente. Un panel de tipo OLED de 6 pulgadas es capaz de entregar una resolución Full HD que, aunque podría estar mejor, consigue una buena reproducción de las imágenes. El contraste es muy alto, la verdad, y consigue unos colores muy intensos aunque, en ocasiones, tienden a saturar en exceso. Por fortuna, se pueden realizar algunos pequeños ajustes de tonalidades de manera manual. La resolución, FullHD+, puede presentar de inicio algún recorte en la calidad en comparación con otros rivales, pero en el día a día no se aprecia una «pega» tan grande.

Su diseño es cuestionable, porque tiene uno marcos más destacados que las tendencias actuales del mercado y no es capaz de aprovechar todo el tamaño del teléfono. También la batería es otro punto muy positivo: tiene 3.700 mAh y aguanta más de día y medio de duración a un rendimiento medio. Con altavoces estéreo, el resto de especificaciones se completa con un lector de huellas dactilares en la parte trasera (para bien o para mal) cuyo funcionamiento es rápido y preciso, y una clavija para los auriculares (sí, el «minijack» de 3,5 milímetros) que, para muchos usuarios, es un tema muy importante.