ANÁLISIS

Una semana con el Redmi Note 8 Pro: un móvil cazachollos que apuesta por las cuatro cámaras

El terminal destaca por su lente principal de 64 megapíxeles y por una amplia pantalla que supera las 6,5 pulgadas

Madrid Actualizado: Guardar
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Las tecnológicas están cada vez más volcadas en mejorar la capacidad fotográfica de sus «smartphones». Así lo demuestra el auge de la triple cámara. Una moda a la que Apple se unió recientemente con su iPhone 11 Pro. Algunas compañías, incluso, se atreven a ir un paso más allá incorporando hasta cuatro lentes en su trasera. Precisamente eso es lo que ha hecho ahora Redmi, filial de la china Xiaomi, con su último gama media: el Note 8 Pro.

En lo que respecta al diseño, la asiática no se ha vuelto loca y ha creado un dispositivo que va en la línea de las últimas tendencias en telefonía. Un frontal que termina en cuatro esquinas curvas y que es, prácticamente, todo pantalla con un ratio de 91,4%. Algo que han conseguido gracias a la reducción del notch a la mínima expresión. El resultado es ideal para aquellos usuarios a los que les guste matar el rato viendo series o películas en el móvil mientras se desplazan.

En cuanto al tamaño, el Note 8 Pro luce una diagonal de 6.53 pulgadas. Por encima de las 6,1 que encuentra el usuario en el Xperia 5, que acaba de llegar a a las tiendas españolas, y de las 6,3 del Note 10 básico de Samsung. Sus grandes dimensiones no lo hacen poco manejable a la hora de llamar o interactuar con el navegador o alguna «app». Tampoco resulta demasiado pesado (199 gramos), aunque si que es algo incómodo de llevar en el bolsillo. Donde el «smartphone» vuelve a ganar es en la protección contra agua y polvo con la que lo ha dotado la firma china, aunque eso no implica que tanto el frontal como la trasera no se ensucien con facilidad. Especialmente si el usuario es un temerario y opta por llevarlo sin carcasa.

La pantalla es Full HD con una resolución correcta de 2.440 x

1.080 píxeles. Muy lejos de las prestaciones de los dispositivos de gama alta con tecnología del tipo AMOLED. Pero, teniendo en cuenta el mercado en el que se mueve, tampoco se le puede pedir mucho más. En el frontal, centrada, luce una cámara perforada de 20 megapíxeles. Ideada para sacar «selfies» o realizar videollamadas. Donde el terminal pierde especialmente en comparación con su predecesor, el Note 7 Pro, es en su procesador. Redmi ha decidido apostar por el nuevo Mediatek Helio G90T, enfocado sobretodo al «gaming», y abandonar los facturados por Qualcomm, que tan buenos resultados suelen dar.

El sistema operativo que aloja es el Android 9 Pie. Por otra parte, el terminal cuenta con 6GB de memoria RAM. Sin embargo, el usuario puede escoger entre dos versiones diferentes en función de sus necesidades de almacenamiento, una se queda en 64 GB y la otra llega a los 128. Aunque esta se puede ampliar mediante una tarjeta SD. Respecto al color del dispositivo, la tecnológica china ha apostado por los tonos metalizados, tan en boga en los últimos tiempos en lo que respecta a los «smartphones». De este modo, se puede adquirir en verde bosque, gris piedra y blanco nácar.

El rendimiento de la cámara, especialmente teniendo en cuenta el precio de terminal, que no llega a los 300 euros, es notable. Tanto, que se encuentra a la altura en prestaciones de otros dispositivos de gama alta. Su sensor principal es capaz de captar imágenes de gran nitidez gracias a los 64 megapíxeles con los que cuenta. Destaca en comparación con lo que es capaz de ofrecer la cámara de otro dispositivo que se mueve en la gama media como es el Honor 20 de Huawei, que tan solo llega a los 46 megapíxeles.

Más allá del sensor principal, en el módulo vertical de la trasera se recoge también un ultra gran angular de 120 grados y 8 megapíxeles, y dos lentes que cuentan de 2 Mp cada una; una pensada para sacar imágenes en profundidad y otra de tipo macro ideada para tomar fotos a corta distancia.

Respecto a la batería, el «smartphone» monta una de 4.500 mAh que, además, compatible con carga rápida de 18 W. Esta permite que el dispositivo esté cargado por completo en algo más de dos horas. A su vez, Redmi ha apostado por continuar poniéndole las cosas fáciles al usuario incluyendo una ranura de carga USB-C y un puerto «minijack» estándar de 3.5 mm.