Probamos el iPhone XS, nuevo terminal de Apple - VIDEO: J.M.SÁNCHEZ Y R.M.BELTRÁN

¿Merece la pena cambiar el iPhone X por los nuevos modelos XS y XS Max?

El nuevo dispositivos de Apple añade más memoria, potencia y conserva en líneas generales su apartado fotográfico pero con un precio más elevado

MADRIDActualizado:

No llevan aquí ni una semana, pero la historia se repite. La llegada de los nuevos iPhone, en efecto, ha provocado tanto reacciones entusiastas como críticas feroces entre críticos y usuarios. Casi a partes iguales. Es la tónica habitual de los últimos lanzamientos estrella de la marca de la manzana, con la única excepción del iPhone X el año pasado, que se libró de la quema gracias a su importante arsenal de innovaciones.

Pero no ha sido así esta vez. Y a los entusiastas, que no son pocos, se suman las voces de aquellos que opinan que los nuevos iPhone XS, XS Max y XR son «más de lo mismo», pero con una vuelta de tuerca a los precios, que alcanzan, en las versiones máximas, cifras de 1.559 y 1.659 euros (los precios finales del XR aún no se conocen), respectivamente. Sin duda, los smartphones más caros del mercado.

Y no es que el anterior iPhone X fuera barato. En su versión más alta, con 256 GB de memoria interna, el ya derrocado buque insignia de Apple rompía todas las barreras y se colocaba en 1.350 euros. Y a pesar de eso, triunfó. El 31 de julio, en efecto, justo antes de los nuevos lanzamientos, Apple hacía públicas sus cifras trimestrales, con unos beneficios netos de 11.500 millones de dólares, un 32% más que el mismo periodo del año anterior.

Y unas ventas que crecieron un 17%, hasta los 59.500 millones de dólares, con 41,3 millones de iPhones vendidos en todo el mundo durante el último trimestre. Gracias a esos resultados, la marca de la manzana alcanzó además el histórico valor de un billón de dólares, algo conseguido solo una vez, en la década de los setenta, por una compañía petrolera que llegó a ese valor y consiguió mantenerlo durante apenas unos meses.

Pero volvamos a los nuevos iPhones. ¿Merece la pena que los propietarios del anterior iPhone X se pasen a alguno de los nuevos modelos? ABC ha analizado a fondo las prestaciones que ofrecen las dos generaciones del dispositivo y estas son las conclusiones. A simple vista, las diferencias entre el anterior iPhone X y el nuevo iPhone XS son mínimas.

Misma estética, mismas dimensiones (14,36 x 7,09 x 0,77 centímetros), misma pantalla OLED Multi-Touch de 5.8 pulgadas (los XR y XS Max tienen pantallas más grandes, de 6,1 y 6.4 pulgadas), misma resolución (2.436 x 1.125 píxeles), mismo contraste (1.000.000:1), mismo brillo y mismo sistema 3D Touch, que permite pulsaciones más fuertes para activar determinadas funciones. También el sistema de cámaras es el mismo, tanto la cámara trasera dual de 12 megapíxeles, con gran angular (F1,8) y teleobjetivo (F2,4), como la delantera, TrueDepth de 7 megapíxeles (F2,2).

Sin embargo, las fotos que podemos hacer con ambos modelos no son las mismas. Son mucho mejores. Y el «secreto» de ese aumento de calidad está en la combinación de un sensor totalmente renovado con el nuevo procesador de imagen que incorpora el último chip de la compañía, el A12 Bionic. Juntos, hacen posible lo que Apple ha denominado «HDR inteligente», que en la práctica significa que podremos tomar imágenes mucho mejores en ambientes poco iluminados o nocturnos, pero también a pleno sol y en situaciones tan poco favorables como un contraluz.

Y es que, con mucho, la diferencia más importante entre el anterior iPhone X y los nuevos iPhones está en su procesador. El A11 Bionic del pasado año (el que llevaba el iPhone X) era un chip fabricado con tecnología de 10 nanómetros, contaba con una CPU de seis núcleos, una GPU de tres núcleos y un motor neuronal diseñado para aprender de forma automática y capaz de realizar hasta 600.000 millones de operaciones por segundo. Una «bestia» que se colocó en las primeras posiciones en cuanto a potencia y rendimiento, muy por encima la de mayoría de sus rivales.

Pero el nuevo A12 Bionic de este año, el que llevan los nuevos iPhones XS, XS Max y XR, lo ha dejado pequeño. El nuevo chip, en efecto, es de 7 nanómetros, tiene una CPU de seis núcleos, una GPU de cuatro y un motor neuronal muchísimo más rápido, capaz de procesar hasta 5 billones de operaciones por segundo, más de ocho veces más que el anterior. Y es ese enorme aumento de las capacidades de Inteligencia Artificial lo que hace que los nuevos iPhones sean mucho más potentes, que el sistema Face ID de reconocimiento facial sea mucho más rápido y seguro, que las fotos sean mucho mejores y que las aplicaciones de realidad aumentada fluyan como nunca lo habían hecho hasta ahora.

Las comparativas realizadas por ABC entre el anterior iPhone X y los nuevos modelos no dejan lugar a dudas. La nueva «estabiliación inteligente», por ejemplo, es capaz de obtener fotos nítidas y perfectmente definidas incluso con el zoom al máximo (x10), algo que hasta ahora solo habíamos visto en el Huawei P20 Pro. El resto de las diferencias entre el modelo estrella de Apple del año pasado y los nuevos iPhones tampoco resultan visibles, aunque están ahí.

Por ejemplo, la resistencia al agua, que ha pasado de la certificación IP 67 a la IP 68, que permite sumergir el terminal hasta una profundidad de dos metros (en lugar de un metro) durante 30 minutos; o la memoria interna de almacenamiento, que en el iPhone X era de 64 ó de 256 GB y que en los nuevos modelos cuenta con una versión (la más cara) de hasta 512 GB; o la batería, que gracias a la acción, una vez más, del procesador inteligente dura media hora más (una hora y media más en el caso del iPhone XS Max) que en el anterior iPhone X.

¿Son suficientes éstas diferencias para pasar al nuevo modelo? ¿Merece la pena dehacerse del iPhone X después de un solo año para tener entre las manos un «smartphone» de idéntico aspecto aunque, como hemos visto, con más y mejores prestaciones? La respuesta es no. De hecho, y a pesar de que sería perfectamente posible vender en el mercado de segunda mano nuestro iPhone X por un precio que ronda los mil euros, habrá que desembolsar de todas formas una importante cantidad (casi 600 euros más para el Iphone XS y casi 700 más para el iPhone XS Max) para hacernos con uno de los nuevos modelos. El cambio, sin embargo, sí que puede resultar conveniente para los poseedores de modelos anteriores de la marca (iPhone 6, 7 e incluso 8), que pasarían, de un solo golpe, a pantallas sin bordes mucho mayores y a potencias y capacidades muy superiores.

Pero existe para los poseedores de un iPhopne X otra opción que no supondría un desembolso extra y que permitiría, al mismo tiempo, disfrutar de las ventajas del nuevo procesador A12 Bionic. Y esa opción es el iPhone XR. El modelo no estará disponible hasta la primera semana de octubre, pero sus precios, según las versiones, oscilarán entre los 749 y los poco más de 1.000 euros. Es decir, que los actuales propietarios de un iPhone X podrían, en la práctica, cambiar su terminal por un XR.

De esta forma, ganarían en tamaño de pantalla (6,1 pulgadas frente a las 5,8 pulgadas del iPhone X), aunque perderían en calidad, ya que la pantalla del XR no es OLED, sino LCD (como la del iPhone 8 y modelos anteriores). Las cámaras serán, previsiblemente, las mismas, y las capacidades de Inteligencia Artificial también, con todos los beneficios añadidos de mejores fotos, más velocidad, mayor duración de la batería, etc.

La decisión final, por supuesto, es del consumidor. Y también es cierto que existen opciones de otras marcas que ofrecen prestaciones muy similares a precios notablemente inferiores. Habrá que ver si, esta vez también, el «factor aspiracional» que rodea a todos los productos de Apple es capaz de sobreponerse a la dura lógica de los números y volver a convertir, pese a todas las opiniones, sus nuevos modelos en un éxito de ventas.