Phil Schiller, vicepresidente de Apple, durante la presentación de los nuevos iPhone - REUTERS / Vídeo: EuropaPress
iPhone 11

iPhone 11: luces y sombras del móvil de Apple

El nuevo buque insignia de la firma norteamericana llega con el objetivo de recuperar el terreno perdido frente a la competencia asiática después de dos trimestres de desaceleración. Ofrece tres buenas razones en su cámara y una importante rebaja del modelo «básico» para incentivar el consumo

MADRIDActualizado:

Decidida apuesta por la fotografía y las mejoras técnicas; lo esperable. Ausencia de algunas funciones muy esperadas; la parte frustrante. Apple ha presentado este martes su nuevo buque insignia, el iPhone 11 Pro, en un delicado momento de debilidad de su producto estrella tras dos trimestres en donde se ha registrado una preocupante desaceleración. Sus novedades no han dejado, para bien o para mal, indiferente a nadie.

El nuevo dispositivo móvil de la multinacional estadounidense pretende atacar varios frentes de cara a recuperar terreno frente a la competencia asiática. Llega, además, en un momento en el que el teléfono móvil inteligente vive profundos cambios estructurales. Convertido ya en «commodity», la tasa de actualización ha caído radicalmente. Los consumidores no se cambian de terminal cada año; lo hacen en periodos más prolongados.

Un hábito del que la firma de la manzana no se ha podido aprovechar. De ahí que, como en anteriores ediciones, haya diseñado un modelo que bien se podría meter bajo el paraguas «low cost», pero que, sin embargo, sigue estando por encima de otros productos generalmente chinos. El iPhone 11, en cambio, apuesta por una actualización de sus componentes electrónicos principales y traslada la experiencia cosechada por sus cámaras dobles a un equipo muy compacto que, sin duda, atraerá a muchos consumidores. Pero supone un punto a su favor; esta rebaja del modelo «básico» (parte de los 809 euros) va a ser muy atractiva y una gran sorpresa. Su contrapartida es el panel escogido, de tipo LCD, que ofrece una resolución inferior a la de sus «hermanos» pero ofrece una gran calidad de imagen.

Los principales esfuerzos en innovación se ha destinado a los modelos más avanzados, los llamados iPhone 11 Pro y iPhone 11 Pro Max, que marcan un punto de inflexión en la historia del producto. Por primera vez vienen equipados por una triple cámara -se ha ganado un tercer «ojo», un ultra gran angular- y varias aportaciones interesantes en el terreno de la fotografía gracias al cada vez más importante sistema de algoritmos de inteligencia artificial.

Tres grandes razones para renovar el móvil. Un aparentemente pequeño pero cuidado salto que se coloca al nivel de otros productos lanzados a lo largo del presente año, pero que habrá que mirar detenidamente su comportamiento. A priori, y visto lo presentado durante la conferencia, los nuevos objetivos de Apple van a ser muy versátiles y competitivas. Esta cámara, sin duda, va a ser una gran ventaja. Y más si atendemos a los datos técnicos: un sensor de 12 megapíxeles de tipo gran angular (apertura focal F1.8), un teleobjetivo de 12 megapíxeles (F2.0) y el novedoso ultra gran angular de 12 megapíxeles (F2.4) que va a dar basante juego. Y que, de momento, ha dejado el «hype» por las nubes a los usuarios.

Técnicamente, todos los dispositivos están a la altura. Con la incertidumbre de fijarse solamente en la ficha técnica, la experiencia dice que son potentes, solventes y estarán bien optimizados. Con potencia para dar y tomar, vaya. Y eso, de nuevo, sigue siendo una punta de lanza para la compañía que, año tras año, suele colocarse entre los primeros puestos de rendimiento. La pantalla escogida, basada en la tecnología orgánica OLED, vuelve a estar a la altura de las circunstancias, que además ofrece muchas ventajas como la tecnología True Tone. Un panel al que te acostumbras con demasiada facilidad. Y que aún gana en otras mejoras, como la nueva tecnología Super Retina XDR que promete una amplia gama cromática, con gestión del color en todo el sistema. La batería ha ganado en varias horas, y eso de momento ofrece buenas sensaciones.

En cambio, la ausencia de algunas características que se habían rumoreado en las últimas semanas ha podido diluir en cierto modo las expectativas. Se dijo -o más bien, se filtró- que el iPhone 11 iba a contar con sistema de carga inalámbrica inversa para cargar por ejemplo los auriculares AirPods. Esta función no ha sido real. Como tampoco lo ha sido la estandarización del puerto de carga USB-C que ya se ha impuesto en el mercado y que, además, también se puede encontrar en otros productos de la marca como el iPad Pro.

Una decisión ciertamente controvertida pero que los detractores de la marca estadounidense van a agarrar con fuerza para criticar. Y puede ser que no sin razón, aunque lo cierto es que en el día a día la mayoría de usuarios no sientan una gran pérdida. No lo fue cuando se eliminó la clavija minijack para los auriculares y seguirá sin pasarle factura. Muchos móviles de la competencia actuales -incluso de su máximo rival, Samsung- han prescindido de este «agujero» y, siendo honestos, no ha sido una tragedia.

Como otra de las posibles desventajas adicionales se puede encontrar el continuismo estético del que hace gala el nuevo terminal. Para muchos usuarios el iPhone 11 se parecerá, al menos a primera vista, a los iPhone XS. La gran distinción se encuentra justo detrás, en el módulo cuadrado donde se albergan las tres cámaras.

Aunque estaba en las quinielas, tampoco ha sido factible en esta generación. El controvertido «notch» -esa pestaña superior donde está la cámara selfie y los sensores- sigue estando presente. Pero eso, sin embargo, le puede conferir un aura de personalidad. Ínfimas pegas para un dispositivo potente. Como punto fuerte también, el ecosistema iOS. Ha ganado en funciones. Sigue siendo un portento y una de las grandes razones para seguir dentro del universo Apple. Porque, en realidad, es un importante caballo de batalla por lo solvente y bien optimizado que está.