Apple: Diseño USA, «made in China»

Apple: Diseño USA, «made in China»

El presidente de Foxconn ha anunciado que doblará el sueldo de sus empleados antes de que finalice 2013

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La crisis económica y el creciente «empoderamiento» del eje asiático en la economía mundial puede desplazar la rentabilidad de los procesos de producción de Oriente a Occidente. El camino de vuelta de la globalización comienza a dar señales de ser transitable.

En el caso de las grandes tecnológicas, la externalización de la fabricación y manufactura de los componentes de sus productos es la norma. La mayoría montan en China y otros países asiáticos, donde el bajo coste en recursos humanos compensa fabricar a miles de kilómetros de los mercados donde se va a vender.

La estadounidense Apple no es una excepción; sus productos llevan serigrafiado un «Designed by Apple in California. Assembled in China» que le ha traído a la empresa de Cupertino no pocos problemas. En primer lugar, por no fabricar en EEUU, su mayor mercado. Y en última instancia, por los escándalos surgidos en Foxconn, su principal proveedora y empresa nada respetuosa con los Derechos Humanos y laborales de sus trabajadores, hasta el momento.

La opinión pública estadounidense rechaza la pérdida de puestos de trabajo patrios, tanto como la explotación de trabajadores en manos de compañías que obtienen espectaculares beneficios año tras año. En 2012, Apple se ha consolidado como la empresa más valiosa del mundo, batiendo récords en cuanto al precio de sus acciones y con una valoración global de 183.000 millones de dólares (frente a los 85.000 millones de Facebook), según la consultora estratégica MillwardBrown.

Trucos fiscales

El diario estadounidense The New York Times destapó la fórmula que emplea la compañía de Cupertino en todo el mundo para exprimir sus beneficios al máximo, con serias acusaciones en torno una «trama financiera» que evade miles de millones y utiliza paraísos fiscales.

Europa contempla cómo Apple se beneficia de una sede en Irlanda para operar en todo el continente. En el caso de España, la declaración de impuestos le sale a devolver. Un 99% de sus beneficios obtenidos de la venta en el país  se facturan en Irlanda, con un sistema fiscal más beneficioso. Su servicio de atención al cliente, aunque atiende en castellano, también vive en Irlanda. Aquí apenas deja nada.

La compañía de la manzana se defiende con los puestos de trabajo creados; nada de hablar de impuestos. En EEUU, utiliza el estado de Nevada para concentrar beneficios.

La ética en los negocios

Pero ser la empresa más valiosa del mundo por segundo año consecutivo obliga a una firme política de responsabilidad social que, en el caso de Apple, no ha sabido gestionar. En los útlimos ejercicios, la empresa estadounidense ha iniciado un lavado de imagen con iniciativas en favor de los derechos de los trabajadores, la ecología y unos procesos de producción más justos y limpios.

Después de que la cadena de televisión ABC certificara en un reportaje las situaciones de explotación infantil y suicidios en las fábricas chinas proveedoras de Apple, las audiotorías a sus socios se han incrementado, hasta el punto de que ahora el presidente del grupo Hon Hai Precision, al que pertenece Foxconn, Terry Gou, acaba de anunciar una subida de sueldos a sus trabajadores para 2013 hasta los 4.400 yuanes, unos $698 y 561€. El doble de lo que cobran ahora y un aumento importante en los costes salariales.

¿Fabricar en Europa?

De convertirse en real esta subida en las nóminas de los trabajadores, el coste se aproximaría mucho al nivel de varios países europeos donde el sueldo mínimo se sitúa en torno a esta cifra; es el caso de España, Portugal o Grecia. ¿Sería entonces, más económico traer la producción a Europa o EEUU? El elevado coste del petróleo en las últimas décadas (necesario para el transporte de mercancías en barco y la fabricación de piezas de plástico) ha hecho volver a algunas empresas y ha desmotivado la deslocalización de algunas otras.

La adquisición de derechos laborales de los trabajadores asiáticos no sólo beneficia a los actores directamente implicados, sino que podría hacer de nuevo competitivos a los países europeos y la industria estadounidense, desde 2008  sumidos en una larga crisis financiera y de empleo.