El pago por móvil comienza a despegar

La herramienta BBVA Wallet cuenta con cuatrocientas mil descargas

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La tarjeta de crédito fue toda una revolución, pero nada comparado con lo que viene. El teléfono móvil se ha convertido en una herramienta insustituible y el centro de nuestra vida digital. Pero ahora aspira a cobrar una nueva dimensión como sistema de pago.

Las entidades bancarias han desarrollado sus propios sistemas y sus estrategias de pagos en una nueva era en la que internet está presente en cualquier rincón. Con casi cuatrocientas mil descargas en solo un año, BBVA Wallet se ha erigido como la punta de lanza de una nueva estructura financiera en la que los terminales móviles se han convertido en un monedero digital con la intención de ser un método de pago rápido y seguro.

Este sistema en concreto, compatible con sistemas operativos iOS y Android, ofrece a sus clientes una nueva forma de gestionar las transacciones de sus tarjetas de manera rápida. Se trataría, por tanto, de una especie de mando a distancia de las tarjetas, lo que convirtió al BBVA en la primera entidad que ofrecía este tipo de herramientas en España.

Esta aplicación, que permite consultar los movimientos incluyendo la geolocalización de cada transacción y almacenar una foto de cada operación, funciona por el momento únicamente en España, aunque la compañía prevé lanzarla «muy pronto» en Estados Unidos, México y Chile. Además, ofrece una función muy interesante, como es diseñar su propia financiación a la hora de efectuar la compra.

«Es transparente porque en la pantalla del móvil ofrece información y muestra las posibles cuotas de financiación y la carga de intereses», explica Javier López Chicote, responsable de nuevos medios de pago, quien asegura que «el 47% de las financiaciones que se hacen en BBVA de compras se hacen ya a través del móvil».

También, y como un aspecto de gran utilidad, permite guardar la factura a modo de garantía, y esta se asocia al movimiento, por lo que se puede buscar a posteriori. Otra de las opciones es la denominada «no he sido yo», que permite que en el caso de que el cliente no haya realizado una determinada compra la tarjeta se bloquea automáticamente y el movimiento se retiene temporalmente. De esta manera, se avisa al banco para informar si el usuario que o se tenga que desplazar a una oficina y realizar trámites burocráticos para bloquear la tarjeta temporalmente en caso de robo o fraude. La entidad bancaria defiende que el sistema es robusto y seguro en aras de que el usuario «tenga el control absoluto» y el hecho de pagar con la tarjeta esté «mucho más controlado» que pagar con dinero».