Tim Cook durante la keynote de Apple
Tim Cook durante la keynote de Apple - reuters
iphone 6

Apple pierde su efecto «wow»

La firma de la manzana presenta un nuevo iPhone más grande, un «phablet» y un reloj inteligente, el Apple Watch, con un revolucionario sistema de navegación

josé manuel nieves
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Han pasado unos días desde el último «show» de Apple y, tras la euforia inicial, muchos expertos en tecnología empiezan a sembrar una serie de dudas más que razonables que afectan tanto a los dos teléfonos presentados como a su nuevo reloj Apple Watch.

Los dos nuevos iPhone 6, con pantallas más grandes (4.7 y 5.5 pulgadas), mejores procesadores (el nuevo A8 de 64 bits y el coprocesador M8) y paneles Retina HD, han sido recibidos, en general, muy favorablemente. El diseño sigue siendo impecable y un factor diferencial con respecto al resto, y la calidad de los materiales (vidrio y metal) está fuera de toda discusión.

Evolución

Pero todo el mundo parece estar de acuerdo en que estas nuevas características eran de obligado cumplimiento. O, por lo menos, lo eran si lo que pretende Apple es seguir ocupando una posición destacada en un mercado en el que los terminales basados en Android y Windows Phone avanzan con pasos de gigante.

Las pantallas de 5 y más pulgadas ya no son una novedad, y la incorporación de los nuevos paneles Super Amoled (Samsung), Triluminos (Sony), Amoled con Clearblack (Nokia) o Quad HD (LG), habían superado con creces la resolución de las pantallas Retina de los anteriores iPhone. Además del hecho añadido de que han sido los propios usuarios de Apple los primeros en pedir, con insistencia, una pantalla mayor. [iPhone 6 frente a sus rivales]

La cuestión es que, a pesar de lo espectacular del lanzamiento y de la innegable calidad de sus productos, Apple no ha mostrado en sus nuevos terminales nada que no estuviera ya presente, incluso desde hace años, en el mercado. Es decir que esta vez, en lugar de marcar tendencia como hiciera en el pasado, la compañía que dirige Tim Cook se ha limitado a seguir lo impuesto por su competencia, so pena de quedar fuera de juego. Y aún así no ha llegado, en algunos aspectos, a los niveles de calidad de algunos de sus principales competidores.

El ángulo de ataque de los detractores se ha posado sobre el iPhone 6 Plus, el dispositivo en formato «phablet», que se ha visto como una traición a las ideas de Apple. Steve Jobs, fundador icónico de la marca, había defendido en vida que los móviles con pantallas grandes nunca lograrían ventas. La cuestión es que, a pesar de lo espectacular del lanzamiento, Apple no ha mostrado en sus nuevos terminales nada que no estuviera ya presente, incluso desde hace años, en el mercado. Es decir, que esta vez, en lugar de marcar tendencia como hiciera en el pasado, la compañía se ha limitado a seguir lo impuesto por su competencia, so pena de quedar fuera de juego. Y aún así no ha llegado, en algunos aspectos, a los niveles de calidad de algunos de sus principales rivales.

Por ejemplo, la definición de la pantalla del iPhone 6 Plus (1.920 x 1.080 píxeles), aún siendo excelente, queda aún bastante lejos de los 2.560 x 1.440 píxeles del LG G3 o del nuevo Samsung Galaxy Note 4. Y en cuanto al procesador, sabemos que los nuevos iPhone son más rápidos que los anteriores, pero no se han facilitado sus características técnicas. Ni tampoco se ha dicho nada de la memoria RAM (¿será de tres GB, como la de los modelos «top» de la competencia?), ni de la capacidad de la batería que, por cierto, ha sido hasta ahora una de las asignaturas pendientes de los móviles con la firma de la manzana.

También ha sorprendido el hecho de que Apple haya decidido mantener una cámara de 8 megapíxeles (aunque de 1,5 micrones, mayores que los utilizados por la competencia y capaces de absorber más luz), frente a las de 13 (LG G3), 16 (Galaxy Note 4) o 20 megapíxeles (del Sony Xperia Z3 o del Lumia 930). Eso sí, con un sensor nuevo y revolucionario que promete (aunque no se dice cómo) mejorar la velocidad de enfoque y la calidad de las fotos, y con una nueva posibilidad de grabar videos a 1.080 p a 60 frames por segundo y a cámara lenta a 240 frames por segundo. [Así son las cámaras de los nuevos iPhone]

La cámara frontal, de 1.2 megapíxeles, parece inferior a los 2,1 megapíxeles de los últimos terminales de Sony y LG o a los 3.7 megapíxeles de los presentados por Samsung. Pero con Apple nunca se sabe... Habrá que esperar para poder despejar estas incógnitas y ver si los móviles están o no a la altura de los nuevos modelos con Android y Windows Phone.

Adaptación al mercado

Y llega el turno del reloj, el esperado Apple Watch, del que se empezó a hablar mucho antes de que ninguna otra marca tuviera siquiera pensado fabricar un «smartwatch», pero que al final será el último en llegar al mercado. De hecho, los grandes fabricantes disponen ya de su propio reloj inteligente y algunos de ellos, además, van ya por su segunda o tercera versión. [Apple Watch: la irrupción de la manzana en «wearables»]

Como suele suceder con los productos de Apple estamos, una vez más, ante un diseño impresionante, más refinado que el de cualquier otro dispositivo disponible. Y ante una interfaz completamente nueva y que multiplica las posibilidades de los usuarios de interactuar con este nuevo «gadget». La corona digital es, desde luego, un hallazgo, y facilitará sin duda el manejo del dispositivo sin necesidad de tapar la pantalla con los dedos. Además, los dos niveles de interacción que permite la pantalla táctil, toque y presión (Force Touch), multiplicarán las posibilidades de hacer cosas «diferentes» y habilitarán funciones que están fuera del alcance del resto de los «smartwatch» rivales.

Un acierto, también, la idea de fabricar el dispositivo en dos tamaños (con cajas de 38 y 42 milímetros) y en tres «colecciones» diferentes, fabricadas en acero, aluminio e incluso en oro de 18 quilates. Todos ellos con pantalla Retina de zafiro pulido y que se complementan con una gran cantidad de correas, lo cual permite un enorme grado de personalización.

Sí, está claro que el «smartwatch» de Apple no es como los demás. Pero no deja de ser un tipo de dispositivo que, con diferentes capacidades y diseños, lleva un par de años entre nosotros y que hasta ahora, además, no ha terminado de convencer a los consumidores. ¿Logrará Apple, otra vez, invertir esta tendencia y convertir su reloj en un objeto de deseo?

Se echó de menos que, durante la presentación, Apple no facilitara las especificaciones técnicas de su nueva creación. Lo que ha dejado la puerta abierta a numerosas dudas y especulaciones ¿ Cuánto durará la batería? ¿Qué cosas se podrán hacer directamente en el reloj y sin depender de que esté o no conectado a un iPhone? ¿Su anunciada «resistencia al agua» significa que puede sumergirse por completo en ella sin sufrir daños? Algunos incluso se preguntan si habrá una versión para zurdos, ya que la corona digital está localizada en un lugar nada cómodo para ser manejada con la mano izquierda...

En definitiva, la presentación del martes ha significado para Apple un paso adelante, y además en el momento en que más lo necesitaba. No haber dado ese paso habría supuesto dar la razón a todos aquellos que opinan que la capacidad de innovación de la compañía se apagó al mismo tiempo que la vida de Steve Jobs.

Con sus nuevos productos, Apple ha tomado impulso, desde luego, pero no ha terminado de disipar esas dudas. De hecho, da la impresión de que nos encontramos más ante un movimiento defensivo que ante una ofensiva en toda regla, como sucedió con los lanzamientos de los iPod, los primeros iPhone o los iPad. En cierto modo, se esperaba algo más. Algo que volviera a suscitar la admiración y que mantuviera vivo ese «efecto wow» al que la compañía nos tenía acostumbrados.