Steve Jobs, fundador de Apple, no dejaba a sus hijos jugar con el iPad
Steve Jobs, fundador de Apple, no dejaba a sus hijos jugar con el iPad - REUTERS

Por qué Steve Jobs y otros CEO prohíben a sus hijos usar demasiada tecnología

Algunos de los «padres» de las empresas que dominan nuestra vida digital alejan a sus primogénitos de las pantallas

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Con la fundación de Apple, Steve Jobs se convirtió por derecho propio en el «padre» del iPod, el iPhone o el iPad. Pero además de ser el progenitor de los «gadgets tecnológicos» que cambiaron el mundo, en casa tenía que cuidar de sus cuatro hijos. Eso sí, al genio de Apple no le gustaba que sus criaturas, tanto las de carne y hueso como las electrónicas, se juntaran.

Un reportaje publicado recientemente por el diario New York Times revela que a Steve Jobs no le gustaba que sus hijos utilizaran tantos aparatos: «Limitamos cuánta tecnología pueden utilizar nuestros hijos en casa», contaba el californiano en 2010. –Y el iPad, ¿sus hijos deben adorar el iPad?, repreguntaba el periodista. «Ellos no lo usan», respondió escueto Jobs.

Un planteamiento que se enfrenta a lo que la compañía de Cuppertino planteó en 2013. Ese año Apple lanzó una campaña en la que buscaban que las escuelas cambiaran los cuadernos de toda la vida por futuristas iPad. «Si las empresas usan esta tableta ¿por qué las escuelas no?», se cuestionaban.

El caso de Steve Jobs parece no ser único. Otros directores de multinacionales tecnológicas siguen esa línea: alejan a sus hijos de la tecnología y limitan su tiempo en internet.

Así surge una pregunta para el periodista del NYT: «¿Saben los CEO de este tipo de empresas algo que el resto desconocemos?» La respuesta la obtiene de uno de los mayores conocedores de la Red, Chris Anderson, editor de Wired. «He vivido de primera mano los peligros de la tecnología y no quiero ver que eso les pase a mis hijos». Pero, a qué se refiere con «los peligros de la tecnología». A que en internet, al alcance de un clic, se puede encontrar pornografía, acoso, « bullying» o incluso ver cómo su hijo se convierte en alguien tan adicto a la tecnología como ellos. «Mis hijos nos acusan a mí y a mi mujer de ser unos fascistas con los temas de la tecnología. Que ninguno de los padres de sus amigos ponen las reglas que nosotros le imponemos». Quizá, después de todo, lo único que quieren estos CEO es impedir que sus hijos acaben tan adictos como ellos.