Pedro Martínez Seijas

Impresión 3D: un escalón en la evolución de la medicina

Esta tecnología aplicada precisa trabajo multidisciplinar del equipo afinado, donde el médico o cirujano es el máximo responsable y el«director de orquesta» de radiólogos, ingenieros, fabricantes para solucionar a los pacientes sus complejos problemas de salud, relfexiona el autor

Pedro Martínez Seijas
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Hoy en día, la cirugía personalizada o de precisión a través de la herramienta de la impresión 3D es ya una realidad. Esta aplicación en medicina permite múltiples ventajas, como enseñar a los pacientes la situación antes de operar, compartir con el equipo el tratamiento, simular la operación, fabricar guías a modo de caja de ingletes o fabricar prótesis en distintos materiales que se implantan en el paciente.

La impresión 3D precisa trabajo multidisciplinar del equipo afinado, donde el médico o cirujano es el máximo responsable y el«director de orquesta» de radiólogos, ingenieros, fabricantes etc., para solucionar a los pacientes sus complejos problemas de salud.

Hay que decir que, como herramienta, la 3D no sirve para solucionar todas las contrariedades, sino para que aquellas de mayor dificultad puedan resolverse mediante la impresión. Además, su uso está totalmente influenciado por el conocimiento, experiencia y recursos de los médicos y cirujanos que la emplean.

De hecho, recientemente se publicó la noticia de la impresión en 3D de un corazón vivo que palpita por científicos israelíes. Y es cierto que se está avanzando en estas investigaciones, aunque la realidad es que quedan bastantes años para que se imprima con garantías un órgano que pueda ser implantado.

No obstante, la medicina regenerativa ya está aquí. Mediante placas y tornillos que guían la regeneración del hueso a la vez que lo sujetan mientras se biodegradan se puede llegar a evitar, así, que el paciente lleve en la cara placas de metal durante el resto de tu vida. Esta técnica se aplica cuando se han producido fracturas o en el ámbito de la cirugía ortognática dirigida a pacientes cuyos dientes no «casan bien», debido a un crecimiento asimétrico de los huesos del maxilar como de mandíbula.

Una dificultad a la que el tratamiento de brackets no puede dar solución. Las placas se fabrican en Japón en un biomaterial híbrido de plástico biodegradable e hidroxiapatito, empleando un proceso similar al acero de las Katanas, doblando en repetidas ocasiones el biomaterial para distribuir de forma homogénea el hidroxiapatito.

En Alemania y Japón ya llevan años usando este tipo de técnicas que han demorado su llegada a países como España. Sin embargo, una serie de especialistas, entre los que me encuentro, hemos operado en los últimos 5 años a más de 250 pacientes con placas osteo-regenerativas, causando un gran impacto dentro de la comunidad médica europea.

Las placas de medicina osteo-regenerativa junto a la simulación e impresión en 3D son un escalón intermedio entre usar titanio actualmente y la futura bioimpresión de materiales biológicos que substituyan al hueso. En Santiago de Compostela ya se está trabajando en este sentido, realizando reconstrucciones óseas a medida con biocerámicas en beta-fosfato tricálcico, donde los estudios preliminares son muy esperanzadores. Es más, en una década no será ninguna locura hablar de órganos humanos impresos en 3D y su trasplante exitoso, una de las mayores revoluciones médicas de la historia sin duda alguna.

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