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España pide paso en el desarrollo de «wearables»

Empresas e investigadores españoles crean soluciones con esta tecnología de última generación

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El número de dispositivos ultraportátiles se ha disparado en el último año. Vivimos en una era en la que la movilidad canaliza los nuevos productos tecnológicos. La tecnología «wearable» -vestible, en español- está llamada a revolucionar la industria y, de paso, la sociedad. O al revés, ya que gran parte de estos dispositivos son capaces de contabilizar en tiempo real las calorías consumidas, los pasos andados y el ritmo cardiaco, entre otras cosas. Datos pensados para una vida saludable.

Más allá de las grandes firmas internacionales, España ha pedido paso modestamente y ha comenzado a desarrollar estos «gadgets» y herramientas que buscan la conquista del cuerpo. Con el foco puesto en el ámbito de la salud, Nuubo ha diseñado un dispositivo médico que captura la señal eléctrica del corazón mediante unos sensores que están integrados en el propio tejido. «Una buena información y monitorización permite diagnosticar de forma temprana diferentes patologías», señala Juan Alcántara, consejero delegado de la compañía, al diario ABC.

También orientada al mundo textil, la firma Weartech ha desarrollado el sistema de entrenamiento personal Gow Trainer basado en geolocalización y que permite al usuario controlar las pulsaciones mientras se ejercita. También la diseñadora Marina Castán, profesora de la Escuela Superior de Diseño (ESDI), lidera proyectos de ropa inteligente como TrailBrazer, una prenda que incluye varios sensores que vibran para indicar la ruta.

Mercado en auge

El peligro de este tipo de productos es que, al ser una tecnología tan novedosa, no conquiste el interés del gran público. La euforia por lo ultimísimo acaba en un cajón a los seis meses, según un estudio de la compañía de análisis Endeavour Partners. Esta situación, justificada por los expertos al considerar que se trata de un mercado emergente, empaña la innovación de estos productos que forman parte de un concepto aún mayor que se ha definido como «Internet de las cosas», en donde los objetos cotidianos se conectan a internet. Los expertos consultados por el diario ABC vaticinan que en diez años las prendas de vestir y los objetos que las personas portan a diario nos aportarán información relevante.

«La sociedad está cada vez más conectada, no hay remedio a esto. El ‘wearable’ se va a desarrollar sí o sí. Las empresas tienen que posicionarse, no se sabe muy bien qué productos van a continuar. Va a aparecer inteligencia en los textiles y esta tecnología va a ir a más. La cuestión es hacer un producto evolutivo, que se vaya introduciendo poco a poco para que el usuario pueda asimilarlo tranquilamente», explica Javier Guillén, director de Weartech, al diario ABC.

En la misma línea opina Juan Barambones, responsable de Remotte, que considera que pese a que los dispositivos vestibles aún se encuentran en una fase inicial, «en cinco años todo esto que ahora vemos que la gente aún no lo tiene estará repartido de forma masiva». Mientras el mercado define lo que considera útil o no, compañías e investigadores españoles se han lanzado a experimentar con la tecnología «wearable». Otra de esas firmas que no ha dejado perder la oportunidad es Zerintia, que en aras de innovar en este campo, ha desarrollado servicios para todo tipo de dispositivos móviles y, incluso, ha puesto en marcha una interesante plataforma para emergencias y labores de rescate mediante tecnología de última generación como las gafas de Google.

La «Marca España» se ha introducido en la batalla por esta tecnología, que los analistas consideran tendencia. De hecho, según un estudio de IDC, los dispositivos «wearables» han dado un gran paso en el último año gracias a los últimos modelos de marcas internacionales que se han sumado a este mercado en auge cuyas previsines apuntan a 111.9 millones de unidades vendidas en 2018. Solo este año se enviarán 19 millones de productos similares. El futuro ha comenzado a escribirse y quiere hablar español.