La mujer que casi muere por fabricar iPads
Trabajadores en la planta Apple de Foxconn - ap

La mujer que casi muere por fabricar iPads

Con 17 años sobrevivió a un coma de doce días y a fracturas en las vértebras y en la cadera tras arrojarse de un cuarto piso por las duras condiciones en que trabajaba

Actualizado:

Tian Yu tenía 17 años cuando un 17 de marzo de 2010 no pudo soportar las duras condiciones de trabajo a las que estaba sometida y decidió precipitarse desde el cuarto piso de su dormitorio de la fábrica de Shenzhen, en el sur de China.

Después un mes en la línea de montaje de iPhones y iPads, la joven no aguantaba más. Había dejado su pueblo, en el centro de China, para ganar dinero y poder mantener a su pobre familia. Antes de marcharse, su padre la obsequió con un regalo de poco más de 50 euros y un móvil de segunda mano con el que poder llamar a casa. En su folleto de bienvenida, rezaba: «Date prisa en conseguir tus sueños; persigue una vida magnífica».

Trabajaba 12 horas al día, seís días a la semana. Se saltaba comidas para hacer extrasTrabajaba más de 12 horas al día, seis días a la semana. Se vio obligada a asistir a reuniones de trabajo iniciales no remuneradas, y a saltarse las comidas para hacer horas extraordinarias. Tampoco podía levantarse para ir al baño. En su primer mes, la joven tuvo que trabajar todos los días durante dos semanas. Además, compartía dormitorio con otras siete personas, de las que apenas sabía sus nombres. Lejos de su familia, incapaz de hacer amigos o incluso descansar durante una noche, Yu finalmente tomó la decisión de quitarse la vida cuando sus jefes le comunicaron que por problemas administrativos no le pagarían su salario del mes. Le correspondían unos 160 euros.

La joven, después de tres años, ha sido entrevistada por Jenny Chan y Sacom, un grupo de activistas de Hong. En el último número de la revista académica «Nueva Tecnología, Trabajo y Empleo» han recogido el testimonio de la joven y de sus compañeros sobre las duras condiciones laborales que viven estos jóvenes.

El resultado es una desconocida y reveladora panorámica de cómo las grandes compañías de electrónica desarrollan su política de empresa: el empleo de los jóvenes, los inmigrantes pobres de las zonas rurales de China, instalándolos casas de trabajo y dormitorios llenos de gente, con condiciones infrahumanas.

Oleada de suicidios

En la planta de Longhua, en Foxconn, 400.000 empleados trabajan sin descanso para producir «smartphones» y tabletas que después venden a Samsung, Sony o Dell. Pero la fábrica más famosa de China prepara «gadgets» para Apple. La empresa electrónica sin su proveedor chino no podría alcanzar los beneficios actuales. En 2010, los empleados de la planta de Longhua producían 137.000 iPhones al día, o lo que es lo mismo, 90 teléfonos por minuto.

Durante ese año un total de 18 trabajadores intentaron suicidarse en las instalaciones de Foxconn. Catorce de ellos murieron, pero Yu fue una de los que consiguieron sobrevivir. Logró superar un coma de doce días, aunque no pudo evitar fracturarse la columna vertebral, que le impide ahora mover las piernas.

Cuando los periódicos recogieron la noticia de los suicidios, mucha gente se interesó en reconstruir lo que pasaba con estas empresas que trabajaban para Apple. Se difundieron fotos de los dormitorios e incluso, los trabajadores más atrevidos, concedieron entrevistas en que contaban las duras condiciones de trabajo a las que se enfrentaban diariamente. Tres años más tarde, la situación en estas fábricas sigue siendo la de «campo de trabajo».