El hombre que consiguió torear por control remoto
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El hombre que consiguió torear por control remoto

La asombrosa historia de José Rodriguez, el neurólogo español que consiguió teledirigir un toro

madrid Actualizado:

La blogosfera es una fuente inagotable de historias increíbles. Diariamente en nuestra sección tratamos de acercarte algunas de las que más nos han llamado la atención como la que rescatamos este jueves de la bitácora Recuerdos de Pandora, que se hace eco de una noticia -portada del New York Times en 1965- bajo el título «Matador consigue detener al toro con radiotransmisor» (consultar aquí el pdf).

El protagonista es José Rodríguez Delgado, un neurólogo y fisiólogo malagueño, célebre por sus investigaciones en la estimulación eléctrica del cerebro y por ser el inventor del estimociver (o Stimociver en inglés), un aparato capaz de estimular el órgano más importante de los animales a través de control remoto en varios canales. Una primaveral tarde de aquel año 65, el profesor Rodríguez Delgado se postró por primera vez en su vida delante de un toro en una plaza de un pueblo de Córdoba. En una mano llevaba el capote, que agitaba con énfasis para citar a una vaquilla de 250 kilos, llamada Lucero; en otra, el mando a distancia del estimociver que el doctor había implantado en el cerebro del animal.

Lucero no se pudo resistir a los encantos del capote y decidió embestir al particular torero que tenía delante, siguiendo ese instinto que ha caracterizado a su especie durante años. Unos segundos antes de alcanzarlo, el novillo se detuvo, y no precisamente por el temple del torero, sino por la efectividad del radiotransmisor que controlaba sus movimientos, evitando la agresión directa, tal y como muestra este vídeo en el minuto 1.38.

Tras este peculiar experimento, José Delgado comprobó cómo el estimociver le daba éxitos y fracasos con otros animales y humanos. Sus avances han contribuído a mejorar la situación de enfermos con distintos problemas neurológicos pero paradójicamente el aparatito que tantas satisfacciones le otorgó, cayó en el olvido. La historia también fue recogida por algunos medios españoles de la época que olvidaron el plano científico y la abordaron cuestionando el futuro de la tauromaquia. Hace unos años, también fue reseñada en algunos otros blogs ingleses e hispanos, como Fogonazos.