Consejos para sacar buenas fotos en la playa
Puesta de sol en la playa del hotel «Hedonism II», Jamaica - Pilar Arcos
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Consejos para sacar buenas fotos en la playa

Seguir la regla de los dos tercios, jugar con los desenfoques, aplicar filtros y buscar el detalle pueden aportar grandes sensaciones a las imágenes en este particular paisaje que se presta a la experimentación

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Si hay una imagen que ejemplifica de la mejor forma posible la llegada del verano es una playa. El agua, el mar, la espuma y la sal nos traslada a un momento apacible y sosegado, lleno de tranquilidad y reposo, de vida contemplativa y disfrutar de ella, siente este una buena ocasión para sacar la cámara de fotos.

Aunque no seamos profesionales de la fotografía, hacer una foto decente y bonita puede estar al alcance de cualquiera. Claro que todo dependerá de la máquina que utilicemos, de la creatividad que tengamos dentro y, por qué no, también de estar en el momento justo y en el sitio adecuado. A la hora de captar fotos en la playa hay que tener en cuenta varios aspectos.

La regla de los dos tercios

Uno de esos consejos es seguir la regla de los dos tercios para la composición fotográfica. Esta regla divide una imagen en nueve partes iguales y con dos líneas paralelas y horizontales. Para obtener un buen encuadre habrá que seguir esa ley del horizonte cuando se trabaja con paisajes.

Por tanto, hay que los objetos y la imagen que deseamos sin que el horizonte se sitúe en el centro del objetivo, sino en la parte inferior de esas dos líneas divisorias. De esta manera, el mar quedaría en la parte de abajo dándole mayor protagonismo al cielo. Hay que llevar cuidado con esto puesto que el efecto óptico que se produce puede ser extraño.

Por supuesto y, aunque parezca obvio, mejor colocar el horizonte totalmente recto porque puede dar una sensación de vértigo, aunque los hay quienes prefieren imágenes oblicuas para experimentar un poco sobre el terreno. Aunque no sea lo más recomendable, no hace falta decir que una imagen un poco torcida puede corregirse a posteriori desde el ordenador con programas informáticos de la talla del Photoshop, rey indiscutible de este sector.

Pero las reglas están para romperlas, así que conocida la técnica, ya podrás jugar con esto y optar por encuadres vertiginosos, inundar toda la imagen de agua y olas.

Más detalle, menos aglomeración

Muchas fotos espectaculares acuden a la búsqueda del detalle, de lo efímero, de lo pequeño. La imagen de unos pies de bebé revolcados sobre la arena puede ser más original que el mar al completo. Todo dependerá de la vista que uno tenga, de los objetos que sepa apreciar a su alrededor y de la oportunidad de encontrar la magia de una buena composición fotográfica. Por tanto, habrá que recordar que es más conveniente ser más sugerente y evitar mostrar demasiada información.

Jugar con los desenfoques

Otra de las grandes posibilidades de ofrecen las cámaras tradicionales es sucumbir a los encantos de los desenfoques. Se puede jugar con imágenes en las que el primer plano está enfocado y el fondo, desenfocado, lo que produce unos efectos cautivadores y fascinante. O, incluso, viceversa.

Buscar perspectivas

Claro está que, al margen de un buen enfoque y encuadre, se puede jugar con las perspectivas. Los contrapicados -mirando de abajo a arrib hacia el objeto- y picados -mirando de arriba a abajo- pueden aportar muchas sensaciones, al igual que los planos cenitales. Aquí la regla es que no hay reglas, por tanto experimenta y disfruta.

Cuidado con la luz

El sol sale por el este y se pone por el oeste. La playa inspira muchas emociones y las puestas de sol son uno de los paisajes más fotografiados del mundo. Sus contrastes, sus luces, la emotividad que desprende se presta a retratarla. Pero para hacerlo hay que tener en cuenta también otros factores que pueden hacer que pasemos de una imagen espectacular a un borrón y cuenta nueva. Así que, buenas ocasiones para hacerlo son los amaneceres y atardeceres. Ahí es donde se puede captar luces espectaculares y preciosas.

Medir la luz también es importante y habrá que evitar a toda costa sacar fotos a contraluz, aunque hay técnicas que refrendan que una buena dosis de este efecto tan rompedor puede aportar una gran profundidad.

Olvidarse del flash

No hay peor imagen que la de un fogonazo que ilumina una porción de la fotografía. El flash prácticamente no sirve para nada en estas ocasiones, así que habrá que dejarse de experimentos y centrarse en ordenar y encuadrar de la mejor manera posible. Sin embargo, sí puede ser necesario el flash de relleno cuando queramos iluminar un retrato y así corregir sombras innecesarias.

Utilizar filtros

De un tiempo a esta parte, la fotografía digital ha penetrado en los hogares y, gracias a los teléfonos móviles de última generación, que incorporan potentes sensores fotográficos, es posible captar una imagen en condiciones. Y en ese impulso han surgido numerosas aplicaciones móviles que prometen una experiencia modesta pero adecuada a la hora de incorporar filtros y texturas.

Sin llegar a la profesionalidad, desde «apps» como Aviary, Instagram, Instant Effect, Pixlr-o-matic o Snapseed te permiten retocar las imágenes captadas desde nuestros terminales, mejorando los brillos, los contrastes, estableciendo desenfoques… ideal para hacerse un entendido en la materia.