Sentido adiós del Rey, los Príncipes y Doña Elena a don Guillermo

ANTONIO ASTORGA / ALMUDENA MARTÍNEZ-FORNÉS | MADRID
Actualizado:

Su Majestad el Rey, Sus Altezas Reales los Príncipes de Asturias y la Infanta Doña Elena, autoridades, políticos, amigos, periodistas y muchos de los que han hecho posible que este periódico saliera cada día a lo largo de las últimas décadas dieron ayer su último adiós al presidente de Honor de ABC, Guillermo Luca de Tena, que falleció repentinamente la víspera a los 82 años y dejó en esta Casa un sentimiento de horfandad.

Sus restos mortales descansan ya en la cripta de la Iglesia de la Concepción, de Madrid, junto a los de su abuelo, Torcuato; su padre, Juan Ignacio, y su hermano, Torcuato. Atrás queda toda una vida -una estirpe- dedicada «al servicio de la paz entre los españoles», como recordó monseñor José Luis Montes, delegado episcopal para el Patrimonio Cultural, sacerdote que ofició la misa en la que Soledad Luca de Tena, hija de don Guillermo, dio lectura a la carta del Apóstol San Pablo a los Romanos.

Durante la homilía, monseñor Montes agregó: «Una vida como la de don Guillermo es lo que prestigia y afirma la grandeza de España». Y es que, tal y como destacó, su aportación fue «decisiva» para la restauración de la democracia y de la Monarquía parlamentaria.

Lealtad a la Corona

Por todo ello, y por su lealtad sin fisuras a la Corona, sometida a prueba en momentos muy dolorosos del siglo pasado, don Guillermo recibió ayer un homenaje de cariño y gratitud por parte de la Familia Real, a cuyo servicio dedicó toda su vida, como español y como editor.

Salvo la Reina, que se encuentra en Kenia en viaje de cooperación, y la Infanta Doña Cristina, que reside en Estados Unidos, los demás miembros de la Familia Real acudieron personalmente a dar su último adiós a don Guillermo y el pésame a la familia.

Por la cuarta generación

Pasadas las ocho de la mañana salía de la casa familiar el féretro con el cuerpo de don Guillermo, que debía ser preparado para el sepelio, y, dos horas después, la familia recibió en el domicilio la visita de los Príncipes de Asturias. Don Felipe y Doña Letizia transmitieron su pesar a la viuda, Soledad García-Conde Tartiere, y a sus dos hijas, Catalina y Soledad, así como a otros miembros de la familia Luca de Tena, con quienes se mostraron muy cariñosos. Era el encuentro de las cuartas generaciones de las dos familias, desde Alfonso XIII a su bisnieto Don Felipe y desde Torcuato Luca de Tena, el fundador de ABC, a sus bisnietas Catalina y Soledad.

A las doce menos cuarto del mediodía el féretro llegó a la Iglesia de la Concepción, donde la familia y los amigos más íntimos aguardaban los restos mortales de don Guillermo. Poco antes de las doce llegó la Infanta Doña Elena, y a los pocos minutos lo hizo el Rey. Los asistentes pasaron a la cripta del templo, donde se rezó un responso por el alma de Guillermo Luca de Tena, cuyos restos descansan, junto a los suyos, en la iglesia.

Don Juan Carlos y Doña Elena estuvieron conversando un buen rato con los familiares, llevándoles sus palabras de consuelo y el mejor de los recuerdos. El Rey abandonó el templo, y poco después lo hizo la Infanta. A esas horas ya habían empezado a llegar los amigos, políticos, periodistas y autoridades que deseaban acudir a la misa por el eterno descanso de don Guillermo. La iglesia pronto se llenó de las últimas generaciones de periodistas que aprendieron el oficio trabajando a las órdenes de don Guillermo, como director o como editor, y que encontraron en esta Casa de ABC el calor familiar que él supo transmitir. Becarios que llegaron a directores de ABC, estudiantes recién salidos de la Escuela o la Facultad que se hornearon periodísticamente bajo la dirección de don Guillermo y que, aunque ahora estén en otros medios, quisieron rendir un último homenaje a quien les dio la oportunidad de aprender este oficio.

Como hace 81 años

Los restos mortales de don Guillermo hicieron un recorrido muy parecido al que hace 81 años realizó la comitiva fúnebre que acompañó a su abuelo don Torcuato Luca de Tena, desde la casa familiar hasta la Iglesia de la Concepción. En aquella ocasión, durante el trayecto, y al pasar frente a la Casa de ABC y Blanco y Negro, la comitiva de don Torcuato se detuvo para ser homenajeada por todo el personal de Prensa Española, que se encontraba reunido en el antiguo edificio de ABC. Un adiós supremo, como ayer.