La innovadora escuela en la que es imposible no prestar atención

Un colegio chino usa tecnología avanzada para detectar si los alumnos se distraen

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Tener la disposición y la actitud adecuada en el aula es fundamental para que un estudiante tenga éxito académico. Se trata de escuchar las indicaciones del profesor, mantener una postura correcta, no entretenerse charlando o consultando el teléfono... Claro que en toda clase hay personas que tienen más problemas para permanecer concentradas. Buscando soluciones para este problema tan frecuente, una escuela china ha encontrado respuestas en la tecnología: han ideado un método para detectar alumnos distraídos.

El blog Tech Spot nos presenta lo que se ha bautizado como 'Sistema inteligente de gestión del comportamiento en el aula'. El centro pionero en su aplicación es la Escuela Número 11 de Hangzhou, en la provincia de Zhejiang (China). La clave del asunto está en la aplicación de la tecnología de reconocimiento facial, la misma que por ejemplo nos permite desbloquear los smartphones más modernos del mercado utilizando nuestra cara. En este colegio se emplea para hacer un seguimiento de las expresiones de los alumnos.

Tres cámaras colocadas justo encima de las pizarras del aula envían constantemente información sobre el comportamiento de los estudiantes a un software de inteligencia artificial. La máquina analiza los gestos y los movimientos de los jóvenes y determina si están o no concentrados, incluso si están disfrutando con la lección que les ofrece el profesor. Este ordenador es capaz de identificar un total de siete estados de ánimo: feliz, triste, desanimado, asustado, enfadado, sorprendido y neutral.

Cuando uno o más pupilos están distraídos, el docente recibe una notificación y puede actuar al respecto. Además, la información recopilada por la inteligencia artificial puede utilizarse para muchos otros propósitos, como evaluar el rendimiento de los maestros. En China están siguiendo muy de cerca los resultados de este innovador sistema. Si se demuestra que funciona y que es de utilidad tanto para profesores como para estudiantes, se valorará su instalación en otros centros del país.

No todo son alabanzas para el nuevo 'vigilante' de las aulas. Algunos consideran exagerada la supervisión al segundo de los alumnos, argumentando que puede generar estrés y que es una invasión en su intimidad. «El objetivo es mostrar a los chicos en qué momentos están más concentrados y contrastarlo con las asignaturas en las que tienen problemas. Si podemos saber en qué partes no se han concentrado, será más sencillo para los profesores ofrecer un refuerzo en esas áreas», explica un profesor de la escuela.