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El hombre que descifró el código de la lotería

La historia de un estadístico que logró resolver los algoritmos de unos boletos de «rasca y gana»

bitacoras
madrid Actualizado:

Mohan Srivastava, un avezado estadístico residente en Toronto, se encontraba en su despacho esperando que unos archivos se descargasen a su ordenador cuando, bajo una montaña de papeles, encontró unos boletos de lotería que había comprado días atrás. Tras comprobar que uno de ellos había sido premiado con 3 dólares, se dirigió a retirar el dinero de una tienda cercana a su oficina.

La curiosidad hizo que Srivastava, nada dado a los juegos de azar, se plantease la posibilidad de descifrar el algoritmo detrás de los boletos, de la modalidad «tic-tac-toe game» —rasca y gana—. Con este fin adquirió varios boletos más; todos estaban formados por dos series de números: la primera serie era visible y la segunda oculta por tras una lámina de látex «rascable». En función de la cantidad de números repetidos en la misma posición, en una y otra serie, el premio aumentaba de cuantía.

Srivastava se centró en los números visibles y descubrió un patrón: a menor repetición de los números visibles, mayor probabilidad de obtener un premio al rascar la banda de látex. Varias docenas de boletos adquiridos en distintas tiendas le sirvieron para corroborar su teoría. Su primer impulso fue utilizar el descubrimiento para hacerse millonario, pero desistió poco después.

Tras varias llamadas al director de seguridad de la empresa fabricante de los boletos sin respuesta, le envió una caja a su despacho con dos montones de boletos y una nota en la que indicaba que los situados en el primer grupo tenían una altísima probabilidad de resultar premiados, mientras los del segundo grupo serían perdedores. No tardó en recibir la llamada del responsable de seguridad que, sorprendido, había corroborado que diecinueve de los veinte boletos del primer grupo eran ganadores.

Los boletos, lógicamente, fueron retirados a los pocos días. Encontramos la particular historia de Mohan Srivastava en el blog Tecnomundo y en la revista Wired.