Cinco tetrapléjicos de EE.UU. intentarán controlar ordenadores con un chip implantado en el cerebro

El objetivo es lograr que personas con una parálisis total de sus miembros manejen con su pensamiento todas las aplicaciones de un ordenador

A. AGUIRRE DE CÁRCER/
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El aspecto externo de cinco tetrapléjicos de Estados Unidos recordará al de los personajes de la película «Matrix», aunque si el «chip» que tendrán implantado en el cerebro funciona podrán controlar mentalmente un ordenador con todas sus potenciales aplicaciones. Una empresa fundada hace tres años en Massachusetts, de nombre «Cyberkinetics», acaba de comunicar que cuenta con el visto bueno de la Administración de Fármacos y Alimentos (FDA) para evaluar en un ensayo clínico este sistema diseñado para que personas con graves lesiones en la médula espinal o trastornos motores puedan comunicarse o controlar electrónicamente su hogar a través de ordenador. El objetivo de esa compañía es iniciar las pruebas el próximo mes en una clínica de Boston, donde un neurocirujano implantaría el chip «BrainGate» a cinco personas con parálisis en todas sus extremidades.

Este desafío tanto tecnológico como médico viene precedido de distintos experimentos por varios equipos científicos, con primates que pudieron, sólo con su actividad cerebral y un par de electrodos en el cerebro, desplazar un cursor por una pantalla informática o accionar un brazo robótico. Incluso en 1996, un neurólogo de Atlanta llamado Philip Kennedy llegó a acoplar un chip de dos electrodos en la masa cerebral de varias personas con severas discapacidades motoras, logrando que al menos un paciente pudiera teclear tres palabras por minuto en un ordenador. La diferencia estriba en que el proyecto de «Cyberkinetics» suscita más expectativas de éxito, ya que el diminuto dispositivo que portarán los tetrapléjicos está integrado por cien electrodos en lugar de dos. De hecho, esa empresa pretende lanzar al mercado una versión mejorada de este producto en el plazo de tres o cuatro años. Sólo en Estados Unidos existen 160.000 personas con parálisis total de sus extremidades y «Cyberkinetics» aspira a copar un potencial mercado comercial valorado en dos mil millones de euros con este proyecto, en el que ha invertido nueve millones hasta el momento.

El dispositivo «BrainGate» es resultado de diez años de investigación del grupo de John Donoghue, miembro de esa empresa y profesor en la Universidad de Brown. El componente esencial del sistema es un chip de sólo 2 por 2 mm. de tamaño con cien electrodos que se clavarán en el tejido cerebral hasta una profundidad de 1 mm. Un equipo de neurocirujanos del Hospital Rhode Island colocará esos chips, como si fueran un trozo de velcro, sobre las neuronas de la corteza motora, la zona cerebral situada justo por encima del oído derecho y que se encarga de coordinar el movimiento de nuestros miembros. Un neurocirujano ajeno al proyecto supervisará toda la intervención quirúrgica para garantizar que la seguridad de los pacientes prima sobre los intereses comerciales.

Espiando el diálogo de las neuronas

A diferencia de los chips ya implantados a pacientes con parkinson al objeto de controlar sus temblores, «BrainGate» no transmitirá señales eléctricas, sino que escuchará las generadas por redes de neuronas cuando se activen. Los promotores de este proyecto creen que el número de electrodos de su chip será suficiente para «oír» de 50 a 100 neuronas conectadas entre sí en el córtex motor. Los impulsos eléctricos captados serán enviados en tiempo real por el chip a través de un cable de fibra óptica hasta el exterior del cráneo, donde los cinco tetrapléjicos tendrán una conexión similar a la de los protagonistas de «Matrix» y a la que estará enchufada un dispositivo del tamaño de una cinta de vídeo. En realidad se trata de una unidad donde un programa informático digitalizará y procesará las señales eléctricas de las neuronas, enviándolas luego por otro cable a un ordenador que las traducirá a lenguaje informático. Según «Cyberkinetics», la versión comercial del sistema será totalmente inalámbrica.

El objetivo final es que este «BrainGate» pueda discernir patrones de actividad neuronal que indiquen la intención de iniciar un movimiento físico concreto. En los experimentos previos hechos con monos se procuraba que estos animales aprendieran a realizar ciertas tareas, como mover un cursor con un «joystick», mientras los científicos controlaban la actividad de sus neuronas a través de chips con electrodos. Una vez analizadas las señales fue posible relacionar patrones de actividad con distintos movimientos del cuerpo. Con los programas informáticos creados durante esos estudios, algunos de esos monos llegaron a controlar el desplazamiento de un cursor en una pantalla sólo con su pensamiento. En el ensayo clínico que realizará «Cyberkinetics», los cinco tetrapléjicos no podrán mover sus extremidades de forma que tendrán que imaginar que lo hacen para conseguir el control del ordenador. Una vez practicada la intervención quirúrgica, técnicos de esa empresa visitarán a los pacientes varias veces por semana durante un año para ayudarles a utilizar el sistema. «Una vez que hayan controlado un ordenador, existen numerosas tecnologías para hacer con un «joystick» y un par de botones cosas increíbles», declaró a la revista «Wired» el máximo responsable de esa empresa, Tim Surgenor. Teóricamente, si los pacientes llegan a manejar ordenadores con este dispositivo también podrían controlar robots que contesten el teléfono y sirvan un plato de sopa, así como electrodos eléctricos implantados en los músculos de sus miembros paralizados.

Cautelas y alternativas

Pese a su aparente potencial, este proyecto también suscita ciertas cautelas porque algunos expertos están preocupados por la seguridad del implante cerebral. No en vano es un sistema invasivo y el riesgo de infección estará latente porque implica una apertura permanente de la piel que recubre el cráneo. Los más escépticos apuntan que ya hay tecnologías que permiten controlar ordenadores con la voz, la lengua, la cabeza o el cuello, cuestionando el hecho de que «Ciberkinetics» se disponga a seleccionar pacientes con capacidad de habla. En su opinión, la alternativa más adecuada despunta en los sistemas experimentales con electrodos colocados en el exterior del cráneo. Sin embargo, esa empresa argumenta que las tecnologías disponibles causan un notable desgaste físico en los pacientes y matiza que otros dispositivos, como los implantes cocleares o los corazones artificiales, funcionan sin riesgo aunque tengan conectados cables que salen del cuerpo. Y agregan, por último, que quieren tetrapléjicos que pueden hablar para desarrollar su sistema mejor y más rápido.