Un grupo de activistas chinos protestan en las inmediaciones del recinto ferial Cancún Messe - EFE

El severo impacto del cambio climático

«Posponer la acción (...) podría implicar un coste astronómico para generaciones futuras» fueron las palabras que inauguraron la COP16 en Cancún

MADRID Actualizado:

La Cumbre del Cambio Climático comenzó ayer en Cancún (México) con la meta de intentar llegar a un acuerdo para fijar objetivos obligatorias de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. La conferencia climática comenzó con unas palabras del Premio Nobel de Química mexicano (1995), Mario Molina, descubridor del agujero de la capa de ozono, ante un foro encabezado por el presidente mexicano, Felipe Calderón.

Molina urgió a los participantes en la cita de Cancún a intentar limitar a un aumento de dos grados el calentamiento global. «Posponer la acción (...) podría implicar un coste astronómico para generaciones futuras», agregó Molina, por lo que pidió alcanzar acuerdos concretos y, a la vez, buscar uno global de reducción de emisiones «en pocos años». «No podemos permitirnos esperar una década más», insistió el premio Nobel.

Tras él intervino el presidente del Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), el indio Rajendra Pachauri, quien señaló que en los próximos años, tras los efectos de la acción del ser humano sobre el clima, los impactos de los desastres naturales serán «probablemente más severos», sobre todo para los países más pobres. «Ni la adaptación ni la mitigación por sí solas podrán evitar los impactos del cambio climático», recordó el científico, quien confió en que Cancún represente «un paso significativo» en la lucha contra el calentamiento.

112.000 muertes en Europa

Precisamente, ayer la Organización Mundial de la Salud (OMS) dio a conocer en una reunión de expertos en meteorología y sanidad que se celebra en Bonn que más de 112.000 personas han muerto en Europa por catástrofes naturales debido a causas meteorológicas en los últimos 20 años. Sólo la ola de calor registrada en el año 2003 se cobró la vida de al menos 70.000 personas en el viejo continente, mientras que las altas temperaturas registradas en Rusia el pasado verano podrían haber provocado entre 30.000 y 50.000 muertes, según la OMS.

Mientras, en el exterior del centro donde se desarrollan las reuniones en Cancún, activistas de grupos ecologistas ponen la nota de color con sus protestas y llamadas de atención. La más llamativa fue, sin duda, la protagonizada por Greenpece el domingo, con un globo aerostático que simulaba el planeta y que sobrevoló la pirámide de Chichen Itzá, en el estado de Quintana Roo, para pedir «el rescate del clima».

Los desastres tanto naturales como de origen humano, incluidos los terremotos de Haití, Chile y Nueva Zelanda, han supuesto un coste de 170.000 millones de euros en 2010, triplicando los costes de 2009, según la aseguradora Swiss Re.