españa queda en el puesto 17

Escandinavia se corona reina de la gastronomía mundial en el Bocuse d'Or

Dinamarca, Suecia y Noruega acaparan los trofeos de oro, plata y bronce del prestigioso concurso gastronómico

EFE
PARÍS Actualizado:

Los países escandinavos han vuelto a coronarse reyes de la gastronomía mundial tras acaparar los trofeos de oro, de plata y de bronce del prestigioso concurso gastronómico Bocuse d'Or.

El primer premio del jurado, de 20.000 euros (27.300 dólares), recayó en el equipo danés, encabezado por el chef Rasmus Kofoed, mientras que la plata y el bronce -de 15.000 y 10.000 euros (20.500 y 13.600 dólares)- fueron para Suecia y Noruega, respectivamente. España quedó en el puesto número 17, justo por detrás de China e Italia, mientras que los tres países latinoamericanos participantes -Argentina, Guatemala y Uruguay- obtuvieron, por este orden, los números 19, 21 y 22 de la clasificación, de un total de 24 equipos concursantes.

Los países nórdicos Finlandia e Islandia tampoco quedaron a la zaga, con el quinto y el séptimo puesto, mientras que Francia quedó a las puertas de subir al podio, en cuarta posición. A la recepción del premio asistió el propio ministro de agricultura danés, Henrik Høegh, que estrechó las manos de un equipo visiblemente emocionado por la hazaña, al ser la primera vez que el país se alza con el máximo galardón. Kofoed, que regenta el restaurante Geranium de Copenhague, es un firme defensor de la cocina a partir de productos estacionales, y aboga por el uso de numerosas hierbas e ingredientes orgánicos, según explicó a la prensa.

Poco antes de conocerse los resultados, el candidato español al cetro de la gastronomía mundial, Juan Andrés Morilla, declaró sentirse "muy muy contento" con el papel desempeñado, y afirmó que cualquier resultado para el equipo "es un gran premio". "Sabíamos desde el principio las dificultades que teníamos al venir aquí, porque hay muchos equipos muy competitivos y muy fuertes, y nosotros no hemos entrenado todo lo que hubiésemos querido por algunas dificultades", apostilló.

España se llevó, eso sí, el premio al mejor cartel promocional, un pequeño premio de consolación en comparación con los premios especiales a la mejor carne y al mejor pescado, que recayeron en Suiza y Francia, respectivamente. La edición 2011 del Bocuse d'Or estuvo marcada por la fuerte afluencia de espectadores, que abarrotaron el pabellón de 2.400 plazas donde se celebra el evento en Lyon. Durante las dos jornadas que duró el concurso, los seguidores de cada equipo no dejaron de enarbolar banderas de sus países y corear consignas, a la vez que agitaban matasuegras y redoblaban tambores. El público respondió con fervor a los dos animadores contratados para la ocasión, que jaleaban a su audiencia y describían, micrófono en mano, los platos que desfilaban por delante del jurado.

Un jurado de 24 miembros

Los 24 miembros del tribunal encargado de calificar los platos, uno de cada país seleccionado, probaban los manjares con semblante serio sin dejar de anotar comentarios en sus respectivas libretas. Malasia, que quedó en el número 18, optó por explicar su menú en formato libro electrónico, con el que presentaron a los jueces las bondades de su producto.

El presentador del evento pidió un fuerte aplauso para el presidente de la delegación australiana, Romain Bapst, cuyo restaurante resultó anegado por la aguas en las recientes inundaciones en el país. La nota de color la puso una joven asiática que se encaramó al podio con una pancarta en contra de la producción de foie-gras y del supuesto maltrato animal que conlleva, y que fue expulsada del recinto en medio de los abucheos del público.

El Bocuse d'Or obliga a los candidatos a preparar un plato de carne y otro de pescado con unos ingredientes predeterminados, este año cordero, rape, cangrejo y cigalas, todos ellos procedentes de Escocia. Los países participantes resultan de arduas selecciones regionales, por lo que su presencia en el Bocuse d'Or se considera ya una prueba de mérito profesional. El certamen, que se inscribe dentro del Salón Internacional de Hostelería y Alimentación de Lyon (SIRHA), puso fin a cinco días de feria gastronómica por la que han pasado 160.000 visitantes, 20.000 más que en la edición anterior, según los últimos datos de la organización.