La playa perfecta

Calidad, medio ambiente y accesibilidad. Las tres banderas Aenor que premian la excelencia ondean en 205 playas españolas

SARA CAMPELO
MADRID Actualizado:

Fina arena y aguas cristalinas son, para muchos amantes del mar y las playas, paradigma del paraíso estival. Pero la playa perfecta es algo más que un bucólico entorno desde el que contemplar puestas de sol. Al menos, a los auditores de la Asociación Española de Normalización y Certificación (Aenor) no les basta.

Desde hace un lustro, sus equipos técnicos recorren el litoral español para clavar sus prestigiosas banderas en aquellos arenales que cumplan sus exigentes requisitos de calidad, gestión ambiental y accesibilidad. «Nuestra apuesta es el rigor y la exigencia, lo que avala la solvencia de nuestras certificaciones que, en el caso de las playas son un reconocimiento público de un modelo de gestión, calidad y medio ambiente», explica José Luis Hortelano, auditor jefe de Aenor.

Con diecinueve nuevas banderas correspondientes a once playas este año, el selecto club de playas de Aenor agrupa a 205 arenales españoles, gestionados por 54 ayuntamientos y en los que ondean un total de 301 enseñas. Aenor, entidad dedicada al desarrollo de la normalización y certificación en sectores industriales y de servicios, clava tres tipos de bandera en aquellas playas cuyas condiciones, calidad y notabilidad así lo merezcan. El certificado de Gestión de la Calidad ISO 9001 acredita que la playa ha implantado un sistema de gestión de la calidad que apuesta por la mejora continua. Entre otros aspectos, evalúa la calidad de las aguas de baño y la limpieza de la arena, la satisfacción de los usuarios y el control de los servicios ofrecidos por la playa. Este año hay 95 playas con este certificado.

A esta distinción se le suman dos más. La primera, denominada «bandera verde» es el certificado de Gestión Ambiental según la norma ISO 14001 y valora la correcta gestión de residuos sólidos y su almacenamiento así como servicios de limpieza, el control de los vertidos, la disminución de los consumos energéticos y de agua, las buenas condiciones higiénico-sanitarias de las playas y la conservación del medio natural. Este es el certificado más extendido, con 201 banderas a lo largo del litoral español.

Accesibilidad total

Finalmente, el certificado de Accesibilidad Universal UNE 170001 (sólo cinco banderas en España) acredita que la playa ha implantado un sistema de gestión de la accesibilidad universal: que existen pasarelas y rampas que se extienden desde los paseos marítimos hasta la orilla del agua, la dotación de equipos y servicios (personal, sillas anfibias) así como servicios y duchas adaptados a las personas con discapacidad. De los 49 ayuntamientos abalizados por Aenor, los de Peñíscola (Castellón), Santa Pola (Alicante) y Vinarós (Castellón) ostentan el mayor número de banderas con 30, 26 y 23 enseñas, respectivamente.

«La costa levantina es un clásico en las banderas de Aenor, hay que tener en cuenta que para estos ayuntamientos el tema del turismo es fundamental y, además, soportan una cantidad de visitantes muy superior a otras zonas», comenta José Luis Hortelano. Para el jefe de auditores de Aenor, la calidad de las playas españolas es excelente, «aunque todavía queda un largo camino por recorrer». Este especialista en auditorías de certificación de playas, lleva diez años dando su aprobación a las mejores costas del país. «Es una gran satisfacción cuando ves las mejoras año tras año. De forma progresiva, los ayuntamientos se están dando cuenta de la importancia de un aval como el de Aenor y por ello no dudan en esforzarse por ofrecer cada verano mejores servicios».

Las banderas que dispensa Aenor tiene una vigencia de tres años «pero sometida a dos evaluaciones sistemáticas dos veces al año; es raro que pase pero en alguna ocasión hemos tenido que retirar la certificación antes de concluir esos tres años», explica Hortelano.

Un largo proceso

La certificación de una playa es una tarea continua que comienza cuando el municipio solicita a Aenor que audite sus arenales. Los ayuntamientos implantan entonces el modelo de gestión oportuno y se adaptan a los requisitos que exige este organismo independiente. Generalmente, contratan a un asesor que les ayuda a llevarlo a cabo. A continuación, un equipo mínimo de dos auditores cruza visitas en la zona por espacio de varios días y evalúa la zona. «Si hay deficiencias, les damos un plazo para que el ayuntamiento las pueda solventar», explica Hortelano.

La crisis ha sacudido fuertemente al sector turístico, lo que ha motivado que numerosos municipios con servicios de playa se afanen por distinciones como las que concede Aenor para hacer valer las condiciones de calidad de la zona.

Mucho rigor en los requisitos