Un hombre compra un medicamento en una farmacia de Córdoba

Pastillas de una en una para ahorrar

En enero arranca la unidosis, un proyecto de Sanidad para adaptar los envases a la duración de los tratamientos. 210 nuevas presentaciones de antibióticos estarán listas en el primer semestre de 2011

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El próximo año podrá pedir en la farmacia una sola pastilla de paracetamol para un dolor de cabeza puntual o un antiácido para sobrellevar mejor una mala digestión. Su médico también podrá recetarle un envase de siete pastillas de antibiótico para tratarle una infección o diez sobrecitos de un antiinflamatorio. Poco a poco, a lo largo del próximo año los laboratorios y las farmacias tendrán que adaptarse para ofrecer tratamientos, a la medida de las necesidades de cada proceso y paciente.

Todo esto será posible gracias al proyecto de unidosis, un plan del Ministerio de Sanidad que intenta contener el gasto farmacéutico como primer objetivo. En enero comienza esta iniciativa con la que Sanidad confía en reducir la factura farmacéutica en más de 300 millones de euros al año. Con el ahorro también se evitará, de paso, que los españoles hagan un mal uso de los antibióticos y que el botiquín de muchos hogares no se convierta en un polvorín de medicamentos caducados. La medida no afecta a todos los fármacos, sino a los más utilizados y a los más antiguos. Entre ellos, algunos antibióticos y analgésicos. Durante el primer semestre, el Gobierno pretende tener 210 envases de antibióticos adaptados a la duración de los tratamientos.

Para que la unidosis sea una realidad los médicos deberán acostumbrarse a recetar pensando en la duración del tratamiento, la industria tendrá que adaptar sus envases y, cuando no sea posible hacerlo de otra manera, el farmacéutico tendrá que vender pastillas sueltas. Esta última opción, la que más recelos plantea, «solo se hará en situaciones excepcionales, será casi anecdótico», garantiza el número dos de Sanidad, José Martínez Olmos.

El propósito de la unidosis es que haya en el mercado formatos unitarios. Cajas que incluyan el prospecto y composición del fármaco, pero que en su interior tengan solo un comprimido o un sobre. De esa manera, el farmacéutico no tendrá que manipular ningún envase. Si se han recetado 16 comprimidos y la caja contiene 15, el farmacéutico se limitará a vender otro envase con un único comprimido. De esa manera se evitará que el paciente compre una segunda caja y el Sistema Nacional de Salud deba reembolsarlo.

Situaciones excepcionales

Habrá situaciones en las que el farmacéutico sí se vea obligado a fraccionar una caja, porque no haya un formato preparado en unidosis o porque el médico considere necesario reforzar el tratamiento. Será en esas situaciones excepcionales cuando se permita la manipulación de los envases, una acción que hasta ahora ha sido ilegal.

La puesta en marcha de la medida será progresiva. Algunos laboratorios nacionales ya han manifestado su interés por fabricar «paracetamoles» y otros medicamentos en formato de un único comprimido. «Creemos que puede ser una oportunidad de negocio para algunos laboratorios», afirma Martínez Olmos. La medida, sin embargo, puede dañar la recaudación de las farmacias. También quedan por ajustar detalles que preocupan a los farmacéuticos sobre cómo las arcas públicas les reembolsarán los comprimidos o sobres sueltos que han vendido sin su envase industrial.

La Federación Empresarial de Farmacéuticos Españoles (FEFE) rechaza la medida, por «insegura» y porque «no ahorrará costes». «Después de todas las exigencias que deben cumplir los laboratorios para garantizar la seguridad de los fármacos, todo se pone en riesgo con la unidosis», opina Fernando Redondo, presidente de FEFE. Esta agrupación de farmacéuticos tampoco se cree el ahorro público y pone como ejemplo las iniciativas de otras comunidades. En 2003, cuando gobernaba el Partido Popular se puso en marcha un proyecto piloto en tres comunidades autónomas con poco éxito. El actual equipo insiste en que la iniciativa actual es distinta, «más ambiciosa». «Involucramos a la industria para que se adapte a los tratamientos y se fabriquen formatos en unidosis. Eso no se hizo entonces».

La patronal de la industria farmacéutica «entiende» la decisión de Sanidad. «Nosotros no vamos a oponernos a esta medida que no implica necesariamente una pérdida económica», asegura Emili Esteve, director técnico de Farmaindustria. «El tiempo dirá si la unidosis es eficaz, pero en el Reino Unido ya se piensa en abandonarla».