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El verano puede pasar factura a nuestras mascotas

En los meses los meses estivales llegan cambios importantes. Muchos agradables, provechosos y necesarios para todos nosotros . Sin embargo, la salud de nuestras mascotas podría verse amenazada he aquí algunos ejemplos en los que los veterinarios piden no bajar la guardia

MadridActualizado:

El sol reina ahora pleno de luz y potencia calorífica. Esto podría amenazar a los sensibles sistemas de termorregulación y fotorresistencia de todos los seres vivos incluidas nuestras mascotas. Además, en los últimos tiempos, los caracteres climáticos podrían haber cobrado tintes más extremos. Así, no son infrecuentes en los Centros Veterinarios, perros afectados por golpe de calor. Los cánidos no soportan bien el incremento térmico extremo de ciertas localizaciones geográficas, y en especial, en el estío. Su temperatura basal, de por sí, ya es más elevada que la nuestra y se suele acercar a los 39°. Con calor comienzan a jadear sacando su lengua. sí pierden el calor. «Vasodilatación y saliva que promueven una mayor evaporación en la cavidad oral con la disminución pareja de la temperatura», comenta el veterinario Javier Álvarez de la Villa del Centro veterinario Víctor de la Serna. Pero.....en condiciones de calor extra o ejercicio fuera de hora o lugar, o también en animales muy jóvenes o vejetes, estas adaptaciones podrían no ser suficientes, fracasar la termorregulación con la consecuencia de una hipertermia brutal de hasta más de 41,5 °C y la amenaza vital más que segura.

Entonces, un animal hipertérmico jadea más y más y no consigue nada con ello, y su estado se agrava hasta el colapso. Aumento de temperatura, taquicardia extrema , fallo orgánico generalizado y muerte segura si no se actúa con prontitud. Hemos señalado aquí el primer enemigo del verano, el sol. Evitemos horas especialmente calurosas, mantengamos el mejor confort térmico en nuestro domicilio, evitemos los juegos y ejercicios que supongan exceso en esta estación, llevemos con nosotros siempre adecuada provisión de agua ,tengamos especial cuidado con cachorros y perros ancianos, busquemos la sombra amiga , planifiquemos el viaje y JAMÁS dejemos en el coche a nuestro compañero , ni siquiera un momento.....podría ser fatal .

Especial atención a las espigas

Hay que tener especial atención a razas calvas por capricho o individuos con poco pelo secundario a enfermedad .El manto piloso cutáneo es un gran protector, no solo del frío, sino del calor también. La formación de una capa de aire guardada entre los pelos,actúa como termo aislante de cambios bruscos de temperatura. Así que Gatos esfinges, Perros sin pelo del Perú, Crestado chino, etc,.además de ejemplares hipotiroideos, cushinoides , extremaran sus precauciones. «El sol nos aporta vitamina D, felicidad y endorfinas, pero en contrapartida, su cegadora luz viene cargada de nocivos rayos ultravioleta. No sólo afectarán a nuestras pieles, cosa que todos conocemos por desgracia también, sino que originarán quemaduras e incluso neoplasias cutáneas en zonas de piel expuesta de perros y gatos», asegura Javier Álvarez de la Villa. Por cierto, animales albinos y con poco pelo serán víctimas propiciatorias. Nuevamente, busquemos la protectora sombra e incluso manejemos filtros solares en áreas concretas en ellos .

Otro enemigo a tener en cuenta en el verano son las espigas. Estas inflorescencias vegetales de gramíneas, no estaban en invierno y en primavera no nos molestaban. Con el estío se secaron y se convirtieron en dardos portadores de innumerables problemas. Se han metido entre los dedos formando un túnel lleno de pus ,una cojera y una inflamación; se han introducido en un saco conjuntiva, con la consiguiente úlcera, conjuntivitis y malestar ocular; han osado introducirse por cavidades: en la boca ha penetrado hasta una glándula salivar originando un quiste enorme de salida, otra se ha aventurado hasta el propio abdomen atravesando luego la pared corporal del vientre por donde salió de su viaje orgánico, otras se quedarán en la nariz originando una rinitis crónica de por vida. Por lo tanto, evitemos paisajes y lugares con estas temidas inflorescencias, las espigas,típicas del agostado campo.

Continuemos con los aspectos negativos del verano, pues los positivos los conocemos y podremos gozarlos, siendo previsores. Pues bien, el aspecto más negativo es el abandono masivo de mascotas .Se imaginan ustedes tirados, sin nada que comer, sin nada que beber, sin compañía, en un paraje desconocido y encima, traicionados por quienes en teoría eran sus amigos, compañeros de viaje. Pues esto es lo que sentirán ellos y probablemente será mayor su tristeza y desconsuelo, mucho mayor que no comer, no beber ,y exponerse a atropellos, garrapatas, pulgas , y todo tipo de peligros inimaginables. Pero como decimos, «la traición de quién debería ser su garante vital y responsable, no tiene perdón», comenta Javier Álvarez de la Villa. Seamos consecuentes con nuestra libre elección de tener mascota.

Tenemos el derecho, cómo no ,de adquirirla , pero entonces contraemos la innegociable responsabilidad de cuidar de ella. Albergues caninos, cuidadores individuales...ofrecen una más que lógica, adecuada y nutrida oferta a su disposición. Tocamos el último aspecto veraniego. Las enfermedades amenazantes con el cambio geográfico. Un ejemplo, la filariosis. Un gusano cardíaco en el ventrículo y aurícula derecha del corazón de nuestro aquejado perro. Pues bien, es una realidad que en áreas costeras del Mediterráneo y Atlántico de nuestra península ibérica, se presenta endémica esta enfermedad transmitida por un mosquito que inyecta, en el acto de la picadura, una micro larva, microscópica ,que viajará por el sistema venoso hasta su destino final, el corazón, donde se hará adulta, originando grave enfermedad cardíaca.

Pues bien, su veterinario le aconsejará prevención específica en virtud de su viaje. Pulgas, garrapatas y mosquitos son importantes transmisores bien conocidos por los veterinarios que no conviene menospreciar. Tengamos un buen verano como responsables propietarios de perros y gatos y conociendo las particularidades de esta estación, el verano, seamos previsores por el bien común.