Gatos híbridos, la última moda de cruzar animales que le ha costado 30.000 dólares a Justin Bieber

La personalidad salvaje puede persistir hasta más de cuatro generaciones, lo que puede llevar a sus dueños, al no poder controlarlos, al abandono

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Miles de gatos —felis silvestri catus— conocidos popularmente como gato común europeo sobreviven en colonias controladas, en refugios, centros de acogida o escondidos a la espera de que algunas personas les lleven algo que llevarse a la boca. Hacen una gran labor social ya que se encargan de mantener a raya a las ratas en las grandes ciudades... pero ahora ha surgido una nueva especie dentro de la familia de los mininos que flaco favor les hace a los digamos gatos tradicionales. ¿El motivo? Justin Bieber ha tenido la ocurrencia de hacerse con dos ejemplares de los llamados gatos híbridos por los que ha pagado la friolera de 31.000 euros.

Para entendernos, es una mezcla de gato común y gato salvaje (en algunos casos cruzados con caracal, un felino de origen africano y bastante parecido a nuestro maltratado lince). Ya lo dice el refranero y perdonen la expresión vivimos unos tiempos en los que «culo veo, culo quiero». Y de inmediato han saltado las alarmas y son muchos -—sobre todo en Estados Unidos— los que sueñan con tener uno de estos ««lindos gatitos» en sus hogares. Esta situación ha hecho que PETA y otras protectoras de animales pusieran el grito en el cielo ya que como decimos son muchos los animales que pasan su vida encerrados en refugios esperando la llegada de un amo que se lo lleve a casa... y estos no hacen más que empeorar su situación.

El cantante canadiense, ante tal revuelo, simplemente ha respondido a través de las redes sociales con un «que os den». Cuando el felis catus es cruzado con gatos pertenecientes a categorías «no domésticas», los descendientes resultantes son los conocidos como híbridos. Además sucede algo de lo que parece que no se han dado cuenta los «amigos» de estos gatos y es que el carácter salvaje puede permanecer durante más de cuatro generaciones y sus propietarios pueden llegar a tener un problema desagradable. De sobra es conocido en el mundo de los perros esos extraños cruces de Pitt Bull, Rotweiller con otras razas PPP por los titulares nada agradables que proporcionan a los medios. Al tratarse como decimos de un cruce entre gato doméstico y uno salvaje, estos requieren unos cuidados y dietas especiales y es que según veterinarios consultados, de no darle la alimentación adecuada pueden morir de forma prematura.

Otro dato a tener en cuenta es que la personalidad salvaje puede persistir hasta más de cuatro generaciones, lo que puede llevar a sus dueños, al no poder controlarlos (no es lo mismo un gato común que uno de estos híbridos que pueden llegar a pesar 12 kilos) al abandono, que produce graves alteraciones en el ecosistema autóctono como está sucediendo con los no hace mucho famosos cerdos vietnamitas.

Un híbrido nada natural

¿Qué derecho tenemos los humanos a inmiscuirnos de manera artificial en especies que nunca lo harían de manera natural a cambio de criterios estéticos y supuestos comportamientos maravillosos? Esa es la pregunta que lanza Javier Álvarez de la Villa del Centro Veterinario Víctor de la Serna. Para este veterinario estos gatos pueden tener entre otras particularidades: debilidad orgánica como es el caso de las cardiopatías, enfermedad inflamatoria intestinal alteraciones de comportamiento que pueden llevar al abandono (agresividad ofensiva, conducta de acecho y ataque), pautas de eliminar esfínteres inapropiados, interación inadecuada con sus dueños (mayor independencia). Además reafirma que últimamente «se eligen animales por criterios estéticos a capricho del consumidor. Esto mismo que sucede con los gatos, ocurre con las razas de perros con el síndrome braquicefálico -tan frecuente en los carlinos- que se produce cuando la anatomía del perro impide el flujo del aire a través del tracto respiratorio superior (nariz y lanringe)», comenta.

Grandes y caros

En España estos híbridos no se han puesto todavía de moda; pero si se echa un vistazo a www. milanuncios.com , esta web de compra-venta encontramos ejemplares cuyos precios oscilan entre los 350 euros y los 1.500 euros. La mayoría los entregan vacunados, desparasitados, con cartilla sanitaria, chip y sin castrar. Las tres razas más populares y reconocidas son: Bengal, Savanah, y Chausie.

Bengal o Bengali (entre 300-350 euros). Su origen en Estados Unidos y se comenzó a criar allá por 1950. Se traza de un cruce entre gato común y el Felis Prionaliurus (gato de bengala). Es la raza más popular y más difundida y está reconocida por las principales asociaciones de gatos del mundo. Existe una variedad conocida como Bengalí Princess de dragones que puede alcanzar los 1.500 euros.

Savannah (desde 600 euros). Es una raza felina bastante reciente: parece ser que el primer ejemplar apareció en 1986, fruto del cruce entre una gata doméstica y un gato serval africano. Reconocida oficialmente por la TICA (The International Cat Association) en 2002. Todavía es una raza en proceso de perpetuación y asentamiento, y aún es difícil encontrarlo fuera de Estados Unidos, su lugar de origen. Una de sus características más notables es su gran tamaño: puede llegar a pesar hasta 23 kilos.

Chausie (desde 300 euros) Se desarrolló criando algunos individuos de gato de la jungla (felis chaus) y gato doméstico. Fue reconocido por primera vez como doméstico en 1995. Los machos pueden llegar a pesar 11 kilos y las hembras 9 kilos.