El calor también es enemigo de las mascotas

Uno de los grandes enemigos del verano de perros, gatos, pequeños roedores, pájaros y hurones son los llamados «Golpes de calor». Si para los humanos es difícil de sobrellevar imaginen aquellos que no tienen voz para poderse quejar

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Aunque el calor ha tardado en aparecer estamos a principios de julio y a estas alturas el calor está siendo un auténtico drama para todo ser viviente. Las altas temperaturas son difíciles de llevar; pero para las mascotas también. No solo por su pelaje (cuando aprieta el sol no se salvan, en el caso de los perros o los gatos, ni los de pelo largo o pelo corto), sino, también sus mecanismos de defensa contra las altas temperaturas. En el caso de los perros, ellos no sudan y su única manera de regular su temperatura es a través de los jadeos y de las almohadillas de sus patas.

Llegadas estas épocas no solo hay que prevenir; sino también saber identificarlo para atajarlo mientras se acude de inmediato al veterinario. En el caso de los perros, ponerlos a salvo de un «Golpe de calor» es sencillo. El animal debe disponer de agua fresca (no fría) de manera constante y evitar que esté expuesto al sol en las horas de mayor fuerza solar; así como evitar que realice cualquier tipo de ejercicio que pueda hacerle subir la temperatura. De esta manera los paseos por el campo se dejaran para las primeras horas de la mañana o al atardecer para evitarnos disgustos.

En el caso que vayamos con él en el coche este debe estar refrigerado y si es un viaje largo realizar pequeñas paradas cada cierto tiempo y darle de beber. ¡¡¡Nunca!!! y por ningún motivo deje al perro solo dentro del coche... de ser así está condenando a su fiel amigo a una muerte segura.

Atención a los síntomas

Según veterinarios consultados los principales síntomas de un «Golpe de calor» en un perro son: una temperatura corporal por encima de los 42 º, sed extrema, saliva abundante, vómitos, respiración acelerada (es la forma de identificar que su corazón está funcionando a un ritmo mayor al habitual), lengua muy roja y encías pálidas, temblores, flojera general.

Ante estos síntomas lo primero es la hidratación y salir pitando hacia el veterinario. Un «Golpe de calor» si no se coge a tiempo puede provocar a nuestra mascota serios problemas de salud e incluso, como hemos dicho, la muerte. Como medida de urgencia mientras acudimos al veterinario lo más recomendable es refrescarlo por ejemplo con una manguera; pero el agua no debe ser helada, para ayudarle a perder calor. Además de mojar sus patas (el sistema de termo regulación pasa por las almohadillas) tanto con agua como alcohol esto le refrescará. También hay que darle de beber, sin obligar, que sea él quien lo haga; pero siempre bajo nuestro control.

Una vez veamos que está estabilizado acudir siempre al veterinario ya que esa subida brusca de temperatura le ha podido dañar algún órgano. A un animal no se le puede bajar la temperatura de sopetón, se tiene que hacer poco a poco. Hay quiénes cogen al pobre animal y lo sumergen en agua helada, ¡¡¡eso es una locura!!! ya que provoca un choque de temperatura y puede producir una hipotermia casi peor que una hipertermia.

Calores felinos

Los gatos se protegen contra las altas temperaturas jadeando y lamiendo la piel. La temperatura corporal normal del gato es de aproximadamente 38,2 a 39,2 grados. El “golpe de calor” puede conducir a la disfunción de órganos, coma e incluso la muerte. ¿Cómo evitarlo? Al igual que en el caso de sus “amigos” los perros, con mucho cuidado. Nunca dejar al animal en un coche aparcado, incluso en los meses de más fríos. Si está por fuera de casa (en un jardín por ejemplo) asegurarse de que tiene lugares de sombra donde él puede escapar del sol y del calor excesivo (de todas maneras controle que está en la sombra y si no es así mejor tenerlo en casa en las horas de más calor).

En el caso de vivir solo en el interior, buscarle un lugar fresco y nunca en una terraza con cristales. Controlar que el gato tiene en todo momento agua fresca. Un lugar ideal es una habitación con aire acondicionado o con un ventilador... si es un placer para nosotros para ellos es toda una delicia. Cualquier minino puede desarrollar un «golpe de calor», pero hay algunos que puede tener mayor riesgo como son: los persas, los «vejetes», los muy jóvenes, enfermos, las gatas gestantes y aquellos «gorditos».

Ellos también pasan calor

El verano es una época dura para los conejos y otros pequeños roedores, puesto que no soportan bien el calor y sufren mucho con las altas temperaturas hasta el punto de que pueden morir por un «Golpe de calor». Expertos en pequeños roedores recomiendan que llegadas estas fechas se vigile su comportamiento durante los meses de calor. Estos se vuelven más inactivos de lo habitual, eso es normal, como lo es que beba más agua y prefiera comer verduras y frutas antes que pienso. Esa es la dieta recomendada para estas épocas de estío. A partir de los 20º es cuando pueden comenzar a haber problemas. No sumerja al animal en agua fría, lo más indicado es mojar sus orejas (es por donde sueltan el calor) y su cuerpo con agua fresca y llevarlo de inmediato como en los otros casos al veterinario.

Para combatir el calor hay que procurar porque la jaula con el conejo no esté expuesta al sol directamente, debe de estar a la sombra o en el lugar más fresquito de la casa (eso si, sin corrientes de aire). Hay que tener en cuenta que el sol va cambiando de posición a lo largo del día, así que hay que tener mucha atención y que siempre esté a la sombra. Si hay un ventilador en la zona procure porque no le llegue el aire de manera directa.¿Un truco? Poner una toalla húmeda sobre la jaula, para que el aire traspase la toalla y proporcione aire fresco (esto en casos de calor extremo).

Aves de jaula y hurones

Con las aves como canarios, periquitos y otras aves de jaula también hay que tomar muchas precauciones ya que son muy sensibles a las altas temperaturas. Hay que intentar que el lugar en el que esté la jaula esté a una temperatura no superior a los 20ª y siempre a la sombra (que no le dé el sol de manera directa). Hay que tener mucho cuidado con los ventiladores y los aparatos de aire acondicionado: las corrientes son perjudiciales y hay que evitar que les llegue el aire de manera directa.

A causa del calor, los parásitos y bacterias son más frecuentes, por lo que hay peligro de infecciones para los animales. Se recomienda limpiar la jaula a diario, así como retirar los restos de fruta o verdura dos veces al día y cambiarles el agua por la mañana y a media tarde. Además ponerles una bañerita o recipiente de plástico con agua para que el animal se dé un pequeño «chapuzón» que le ayudará a refrescarse. Por último, los hurones son unos animales muy delicados con respecto a las altas temperaturas.

El frío lo soportan mejor; pero con el calor la cosa es bastante diferente. El «golpe de calor» en estos simpáticos animalillos (cuando superan los 27º existe el peligro de que entren en hipertermia) supone la pérdida de reservas de azúcar y sales del cuerpo. Los hurones no pueden regular su temperatura mediante el sudor pues carecen de gládulas sudoríparas. Ellos sólo pueden regular su temperatura mediante jadeos, el sudor que eliminan por las almohadillas de sus patas o el lamido de su pelo. Los expertos recomiendan una serie para evitar «golpes de calor» tenerlos durante las horas de más sol en zonas de penumbra, vigilar que los bebederos siempre tengan a disposición agua fresca (no fría) y limpia, entre otros.

Consejos para cuando el calor aprieta

Si salimos de vacaciones con ellos y encontramos un lugar en el que nuestra mascota sea bien recibida -otro día hablaremos de los establecimientos hoteleros Pet Friendly o lo que es lo mismo que admiten mascotas- llega el momento de sol (como decimos con cuidado), agua y diversión, eso sí sin molestar a nadie y respetando las normas. Desde Kiwoko ofrecen una serie de productos para disfrutar de un día tan divertido como refrescante. Por ejemplo: un comedero portátil (9,99 €) que se puede plegar totalmente de forma cómoda y fácil. Es el ideal para viajar y mantener el agua fresca durante todo el día. También una práctica toalla de suave microfibra para que descanse (6,99€).

Si no cuenta con una playa cerca para aliviar las altas temperaturas, también hay distintas opciones para ayudar a su mascota a mantenerse fresca durante esos días en los que el calor aprieta. Un ejemplo de ello es la manta refrescante Summer Vibes (desde 16,99€, dependiendo del tamaño). Su tecnología cuenta con una capa interna de espuma impregnada de gel para que descansen sin pasar calor. Un bebedero refrigerable (8,99€) que consigue mantener el agua fresquita durante cinco horas; un juguete de hielo con forma de hueso (6,99€), que ayuda a combatir el calor de la forma más divertida gracias a que en su interior se puede congelar agua.