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Las madres coraje de Pallejá

La Lotería de Navidad reparte 276 millones del primer premio en uno de los barrios con más paro de la localidad catalana de Cerdanyola

esther armora
barcelona Actualizado:

Pasaban pocos minutos de las once cuando el bombo de la Lotería de Navidad escupió El Gordo más esperado, el que ansiaban millones de familias para despedirse de la crisis. Las estridentes voces de Iván Quintero y Andreas López cantaron el 79250, que impactó de lleno en Cataluña, comunidad en la que descargó una lluvia de millones sin precedentes.

Pescó 414 millones, el 70,7% del total de El Gordo —585 millones—; un segundo premio, que fue a Sort (Lérida); tres cuartos y cinco quintos, con lo que recuperó con creces los 437 millones que jugó. El grueso de El Gordo se lo repartieron tres administraciones de la provincia de Barcelona, dos en la ciudad de Barcelona y otra en Cerdanyola. Esta última, ubicada en uno de los barrios con más paro de la localidad, repartió hasta 92 series del premio más deseado —un total de 276 millones—, que en su mayoría fueron a parar al «Nuevo bar Maldonado» de la localidad de Pallejà (Barcelona), que festejó con júbilo los 180 millones que había distribuido entre los vecinos.

El «otro Mesías»

José Antonio Maldonado, dueño del bar, se convirtió en el héroe de la jornada, el «otro Mesías» como algunos le bautizaron en plena euforia. Centenares de vecinos se agolparon por la mañana frente al bar, sito en la calle Nuestra Señora de Loreto, en el centro de la localidad, para celebrar con cava y cerveza la lluvia de millones. «Eres nuestro héroe», le gritaban algunos de los clientes de su bar, a los que convirtió de un plumazo en millonarios. Era difícil encontrar a alguno de los allí reunidos que no le hubiera tocado premio. «José me ha regalado 300.000 euros porque me dio un décimo y no quiso cobrármelo», explicó a ABC María Ortega, que desde hace años trabaja para el dueño del local. «Cuido a su tía que está impedida», dijo María, quien celebró que la suerte haya ido a parar a esta localidad «tan tocada por el paro».

Sin ir más lejos, el propio José Antonio Maldonado tiene a varios cuñados sin trabajo y en una situación económica precaria. «Nos irá muy bien a todos. Yo pagaré la hipoteca y mi familia se repondrá de la crisis», comentó precipitadamente a los periodistas poco antes de que un grupo de amigos le alzara en volandas.

«¡José!, ¡José!, ¡José!», vociferaban todos los concentrados mientras le zarandeaban y abrazaban. Maldonado lleva 20 años regentando este bar, que «antes llevaba mi tío», lo que significa, según aclaró, «que lo tiene la familia desde hace 41 años».

Tenacidad y humor

Su mujer y sus dos hijas le dejaron el papel de protagonista de la jornada, aunque de tanto en tanto acudían a abrazarle. Amigos y clientes de José Antonio le definieron como «una persona del pueblo de toda la vida, con sentido del humor y muy amigo de sus amigos». Destacaron también su «tenacidad», la misma que le ha conducido hasta el baño de millones. «Le compraba siempre el mismo número a la misma persona, que es Antonio Muñoz. Antes me los vendía en Barcelona, aunque hace tres meses se trasladó a la administración de Cerdanyola y yo le seguí», explica eufórico.

Entre las personas a las que ha beneficiado se encuentran un grupo de profesores de un centro colindante, jugadores de fútbol que solían tomar algo en el bar después del entreno y el propietario de la tienda de fotografía situada junto al bar, todos vecinos de esta localidad vallesana de apenas 11.000 habitantes.

José Álvarez, dueño de la tienda de fotografía Álvarez y padre del alcalde, no daba crédito a lo que sucedía ante él. «Me han tocado 300.000 euros», indicó a este diario. A la habitual pregunta de qué hará con el dinero respondió: «Lo primero que haré es pagarles esta noche una gran cena a toda la familia». Frente al «Nuevo bar Maldonado», otro bar, el «Extremadura» celebraba también sin resentimientos el éxito de la competencia. Pese a distribuir otro número, la dueña del establecimiento se hizo con un décimo del número premiado. «Voy a invertir los 300.000 euros en retirar a mi madre del bar, que lleva muchos años detrás de la barra y, además, le dio una embolia hace poco», comentó Esther, hija de la dueña.

«Lo necesitábamos»

Intentándose resguardar de la lluvia de cava, aunque participando de la explosión de euforia, Mireia Salas, concejal de Cultura de la localidad, expresaba su gran alegría porque «El Gordo ha caído en una localidad que lo necesitaba». «Había mucha gente en una situación económica precaria y podrán sobreponerse», apunta Salas, aunque no tiene ningún boleto premiado.

A pocas manzanas del epicentro de la euforia, otro bar, también «Maldonado», parecía desierto. Sólo algunos periodistas despistados que erraron en su búsqueda aterrizaron en él. Purificación, empleada del bar, lamentaba no haber picoteado nada del gran pastel del premio pese a tenerlo tan cerca. De hecho, el nombre del bar no es casualidad, ya que lo regenta el tío del héroe de la jornada, Francisco Maldonado. Pese a que sus empleados se quedaron sin premio, él arañó 300.000 euros con un décimo que le compró a su sobrino.

En la modesta localidad de Pallejà, nunca se había visto tanta felicidad por metro cuadrado.