«No hay niños con hambre en España; sí pocos alimentos»

«No hay niños con hambre en España; sí pocos alimentos»

José Luis Aymat preside la Sociedad Protectora de Niños, una ONG de 132 años

VIRGINIA RÓDENAS
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Van 13 niños asesinados por sus padres en 2010. A ellos no los cuida ninguna Ley de Violencia de Género.

-Y sin embargo son realmente las víctimas silenciosas de la violencia doméstica; pero la Administración, tan centrada en la atención a la mujer, tan importante, no les atiende con la suficiente diligencia. Habla de niños muertos, pero puede haber más de 350.000 menores que sufren o son testigos de malos tratos.

-¿Y qué ocurre con ellos?

-Que viven la violencia familiar y el conflicto como una amenaza a su seguridad y aprenden que los vínculos afectivos no son estables ni confortables, que no se puede esperar demasiado de las relaciones humanas, y sienten miedo, agresividad, desconfianza y duda. Tienen baja autoestima, fracaso escolar, alteraciones de conducta... Un problema social muy grave.

-¿Ustedes los protegen?

-Los tenemos con esos problemas y conocemos la situación por ellos, aunque al principio no hablan del asunto porque lo tienen muy escondido. La mayoría de los casos que detectamos los desconoce la Administración. Por eso cuando se dan cifras sabemos que solo es la punta del iceberg.

-¿Y cómo les ayudan?

-Ayudando al niño y su familia, generalmente a la madre, porque el padre es raro que esté. Hay escuela de padres para solventar casos que parecen irresolubles, y les invitamos a excursiones en programas de ocio, creando relaciones fuera del hogar, en entornos de naturaleza proclives a nuevas situaciones.

-Empezaron cuidando a los hijos de las penadas de la Casa Galera de Alcalá de Henares.

-Había pocos recursos, todos privados como hoy, pero crecieron gracias a socios y benefactores.

-De eso hace ya 132 años, una actividad imparable.

-Solo interrumpida por la guerra del 36. El conde de Bernar, que presidía la Protectora, no quiso dejar la atención a El Refugio, 17.000 metros en Madrid, entre Bravo Murillo e Islas Filipinas, y, con algunas monjas, el ejército republicano le fusiló. Luego, el centro fue fortín. Y tras la guerra, el obispo vio que era muy necesaria y la volvió a poner en marcha.

-¿Cómo los educaban?

-El secretario general de la Protectora había sido Alcántara, el mismo que trajo la influencia de la educación europea a España, y a esos niños necesitados se les formó como a los que podían acceder a la Institución Libre de Enseñanza, con excursiones, salidas al mar... Realmente, un modelo digno de estudio.

-¿Quiénes son hoy sus protegidos?

-Muchos que abandonan el centro escolar y de los que teóricamente se ocupa la Administración; o los que no tienen a dónde ir, porque sus casas carecen de condiciones, o están solos o hay conflicto familiar; a los que no tienen apoyo para superar el fracaso escolar, que en algunas zonas llega al 50%; a otros nos los mandan desde los institutos, o les damos alternativas de ocio; los hay abandonados, o sus madres no pueden cuidarlos y están en la casa cuna de El Escorial, o tienen familias sin socializar y les damos casa y les enseñamos a vivir en comunidad. Ninguno pasa hambre, pero los hay con deficiencias alimentarias.

-Me hablará sobre todo de inmigrantes...

-Qué va. Son españoles, aunque con la crisis aumenta el número de extranjeros.

-Niños y problemas evolucionan. ¿Hacia dónde?

-Hacia graves deficiencias educativas, con un profesorado que ha perdido prestigio y autoridad; sin apenas límites, sin autoestima, sin referencias de valores, y testigos de casos de alcoholismo y consumo de drogas. Y hemos detectado cómo el paro hace que no solo tengamos pandillas de niños que beben o se drogan, sino de adultos. Y nadie les presta atención.

-Tendrá mil historias de niños. Cuénteme una.

-Mari Sol, extremeña, se crió hasta los 18 años en nuestro colegio-residencia de Aravaca. Su padre estaba en la cárcel y su madre no la pudo cuidar. Salió a la vida y regresó convertida en madre y profesora. Hoy les dice a sus hijos que sin la oportunidad de educarse que tuvo nunca hubiera sido la chica que es hoy.