Colón no trajo la sífilis de América

Esta enfermedad venérea ya habitaba en Europa desde 300 años antes de 1492

CORRESPONSAL EN LONDRES Actualizado: Guardar
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Era otra leyenda negra sobre la conquista española de América y acaba de caer por los suelos. Ni Cristóbal Colón ni su tripulación trajeron la sífilis a Europa. Hasta ahora existía la extendida teoría de que esa enfermedad venérea había llegado desde el otro lado del Atlántico, no por ninguna fama sexual de los conquistadores españoles, sino porque los primeros casos documentados en Europa se deben a una epidemia que se produjo justo después de 1492. Sin embargo, excavaciones realizadas en Londres demuestran la presencia de la enfermedad en diversos esqueletos datados incluso dos siglos antes.

Previos descubrimientos no habían sido concluyentes ya que «o bien las pruebas de los análisis de datación utilizando radiocarbono no habían sido suficientemente precisos o bien el diagnóstico de la sífilis estaba menos claro», según ha declarado a «The Times» Brian Connell, osteólogo del Museo de Londres. Pero esta vez, asegura, «se ha dado la puntilla a la teoría sobre Colón».

La mayor excavación de esqueletos realizada en el Reino Unido, llevada a cabo en el antiguo cementerio de St Mary Spital, en el este de Londres, ha permitido los restos de siete personas que presentan síntomas de haber sufrido sífilis. El cementerio estaba junto a un hospital y en él se enterraban a pacientes que morían. De esos esqueletos, dos son de 1200-1250 y cinco de 1250-1400, de acuerdo con las pruebas de carbono 14, que ofrecen una precisión del 95%. Se trata de pacientes que sufrieron la forma venérea de la enfermedad, que es distinta de la que no se transmite sexualmente.

Víctima infantil

El caso más claro de los hallados en el cementerio es el que afecta a un cráneo de niño, de sexo desconocido, que presenta marcas en gran parte de su superficie.

La enfermedad, que el pequeño habría heredado de su madre, hizo que el hueso de su cráneo, en lugar de presentar una superficie lisa, degenerara en algo rugoso, además de tener una dentadura completamente irregular, algo que habría aumentado los dolores.

El niño o niña encontrado en Londres «habría sido ciego y calvo y tendría una cara muy desfigurada, lo que habría sido algo muy penoso para la criatura, que murió cuando tenía diez años de edad. El cráneo, que debía ser liso, parece paisaje lunar. Causó algo de excitación cuando fue hallado, pues los síntomas son muy obvios», afirma con rotundidad Brian Connell.

El yacimiento arqueológico, en los bordes de la antigua muralla de la City, ha sido fácil de datar, según explican los expertos, pues junto a los cadáveres se enterraron en su día monedas y otros objetos de uso cotidiano de la época, lo que ha permitido mayor precisión en el establecimiento de su antigüedad.

Según Connell, el hecho de que la primera epidemia bien documentada se produjese tras la vuelta de Cristóbal Colón de su primer viaje a América fue una pura coincidencia. «La gente buscaba a alguien a quien echarle la culpa. Los ingleses la llamaron viruela francesa y los holandeses, viruela española. Cada cual culpaba al otro», explicaba.