CAMBIO CLIMÁTICO

Más animales híbridos por culpa del deshielo en el Ártico

MADRID Actualizado:

En 2006, un oso polar con manchas marrones en su pelaje fue tiroteado por unos cazadores en el Ártico. Los análisis de ADN demostraron después lo que muchos sospechaban, se trataba de un híbrido entre un oso polar y un grizzly. En 2010 otro oso híbrido murió a manos de un cazador en el oeste del Ártico canadiense. Esta vez, el animal era un cruce de segunda generación —la madre era un híbrido y su padre un oso pardo—.

«Los biólogos no deberían sorprenderse», afirman en un comentario en «Nature» los investigadores Brendan Kelly, Andrew Whiteley y David Tallmon, pues este fenómeno podría ir a más. Así, según un estudio dirigido por Brendan Kelly, de la Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) la pérdida de hielo marino alrededor del Polo Norte está alentando la formación de híbridos, lo que podría empujar a muchas especies a la extinción. El estudio identificó al menos 22 especies de mamíferos marinos en peligro de hibridación, de las cuales 14 ya figuran en las listas de especies en peligro de extinción, amenazadas o de especial preocupación.

Cruce de beluga y narval

Los osos no son los únicos de los que se han encontrado híbridos hasta ahora. A finales de los años 80, se encontró en el oeste de Groenlandia un cráneo que parecía corresponder a un cruce entre una ballena beluga y un narval. El año pasado se fotografió en el mar de Bering lo que parecía ser un cruce entre una ballena boreal y una ballena franca. Y son numerosos los casos registrados de marsopas y focas que se están cruzando, un fenómeno que aumenta a medida que se retira el hielo de las zonas próximas al Polo Norte.

Los científicos prevén que el océano Ártico quede libre de hielo en verano antes de que acabe el siglo por lo que los osos pardos pasarán más tiempo en tierra, compartiendo territorio con los grizzlies. Focas y ballenas que viven actualmente en diferentes océanos, separados por el hielo, pronto compartirán las mismas aguas septentrionales. Poblaciones antes aisladas entrarán en contacto y algunas se aparearán, un cruce que en el caso de la ballena del Pacífico norte supondría su extinción, según los autores del estudio.