La universidad catalana pasa de la excelencia al borde de la quiebra
Una imagen de las protestas de los estudiantes el pasado verano - INÉS BAUCELLS

La universidad catalana pasa de la excelencia al borde de la quiebra

La Autónoma de Barcelona podría dejar de pagar las nóminas en febrero si la Generalitat no abona lo que debe, según confirman fuentes del sector

BARCELONA Actualizado:

La tesorería de las universidades catalanas ha llegado a una situación límite que, de mantenerse durante muchos meses, puede poner en riesgo la calidad de la prestación del servicio público de educación superior en esta Comunidad. Tras años trampeando el efecto de los retrasos en los pagos del Govern, los rectores, muchos con sus cuentas en números rojos, se han visto obligados ahora a amputar drásticamente sus presupuestos por la falta de liquidez de la Generalitat: el año pasado les pagó 144 millones menos y este año dejará de ingresarles 14.

Esta delicada situación financiera da poco margen a los responsables académicos, que llevan meses congelando inversiones, buscando fórmulas alternativas de financiación (al margen del dinero de las matrículas) y rebajando costes mediante despidos o subidas en las cuotas. La mayoría de las universidades tienen claro que si dentro de unos meses la administración autónomica no les abona la partida que aún les adeuda de 2011 (previsiblemente será en marzo o abril), «no resistirán» el año. Según precisaron a ABC fuentes académicas, algunos centros como la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) o la Politécnica de Cataluña (UPC) «podrían dejar de pagar nóminas a partir de febrero si no les llega ninguna de las ayudas pendientes de la Generalitat». En la Autónoma, una de las mejor posicionadas en los ranking mundiales (entre las 200 primeras según el QS World Universities Ranking 2011-2012), la situación es complicada, hasta el punto de que el Consejo Social del centro ha solicitado una intervención externa a la Generalitat para que ejecute las cuentas de 2012. El centro atraviesa, además, una crisis interna que ha obligado a la rectora, Anna Ripoll, cuestionada por algunos sectores internos de la universidad por la gestión de los recortes, a adelantar las elecciones.

Veinte millones de déficit

La UAB, a la que la Generalitat debe 50 millones de euros, sufrió un recorte de 34 millones el año pasado, de los que solo asumió diez. Por este motivo, cerrará el ejercicio de 2011 con 20 millones de déficit, según precisaron ayer a ABC fuentes del centro. Las mismas fuentes atribuyeron la difícil situación financiera, que les ha llevado a contratar pólizas de crédito, al «desmesurado» recorte presupuestario de la Generalitat en 2011 (de un 16 por ciento). En una situación similar se encuentra la UPC. Con un déficit acumulado que podría rondar los cien millones de euros, el centro dejó de ingresar del Govern 38 millones en 2011 y prevé cerrar ese ejercicio con un déficit de otros veinte. Al igual que en la UAB, esta universidad ha ejecutado y seguirá ejecutando este año recortes en personal.

Las universidades de Barcelona (UB) y Pompeu Fabra (UPF) resisten mejor el envite de la crisis. La última cerró 2011 con equilibrio presupuestario y ha aprobado unas cuentas de 122 millones para 2012. No obstante, el gobierno autonómico le adeuda 17 millones y admite que «de no recibir la partida este año la situación será realmente complicada». La Universidad de Barcelona (UB), por su parte, se ha propuesto cerrar 2012 con equilibrio presupuestario, dijo a este diario el vicerrector de Economía del centro, Gonzalo Bernardos. La Generalitat le adeuda 42 millones en concepto de nóminas, retribucciones a personal de investigación, financiación por objetivos y prima de estabilidad presupuestaria. La UB, otra de las de referencia en los ranking internacionales, admite, no obstante que si la Generalitat no cumple con sus compromisos, «aguantar será difícil». «Si hay tesorería las nóminas no peligran», afirma Bernardos.