El profesor español, entre los que más vacaciones tienen de la OCDE

El Ministerio de Educación presentó el informe del organismo pero ocultó los datos que revelaban los privilegios de los docentes de Secundaria

JOSÉ GRAU
MADRID Actualizado:

El secretario de Estado de Educación y Formación Profesional, Mario Bedera, presentó ayer un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), «Panorama de la Educación, 2011», un volumen de 495 densas páginas en inglés, con texto y estadísticas y muchas tablas. El segundo tras Ángel Gabilondo en el escalafón del ministerio afirmó, a modo de resumen, al comienzo de acto: «El sistema educativo español evoluciona positivamente; estudiar merece la pena en todos los sentidos y los profesores españoles tienen más horas lectivas que la media de la OCDE».

Antes de la llegada de Bedera, a los presentes se les repartió una nota de prensa del Ministerio de Educación (tres páginas) que sintetizaban esas mencionadas 495 páginas del informe en estos términos: «Por cada euro que se invierte en educación se obtienen 3,9 euros de beneficio; en 2008 la inversión por alumno en España con respecto al PIB per cápita fue dos puntos superior al promedio de la OCDE y de la Unión Europea (UE); los estudiantes y profesores españoles dedican más tiempo lectivo que la media de la OCDE y de la UE».

Si a lo anterior se añaden estas otras palabras de Bedera: «Mejora el sistema educativo español, manteniendo altos índices de equidad y nos preocupa que no se mantenga», se entiende en seguida que la cita de ayer era ocasión propicia para lanzar un mensaje claramente político. El contexto: la huelga convocada por profesores de Madrid y otras comunidades gobernadas por el PP, donde en principio se pretende suprimir plazas de profesores interinos y aumentar las horas lectivas de los titulares.

Aristóteles

Bedera destacó que «estudiar merece la pena», lo cual es una verdad obvia al menos desde los tiempos de Aristóteles. Y añadió: «A más titulación, menos desempleo. A más titulación, más salario. A más titulación, más rentabilidad pública y privada», lo cual, probablemente, ya no sea tan obvio, o, por lo menos, ya sea mucho más difícil de demostrar.

Este periódico preguntó al secretario de Estado que si el informe de la OCDE, según el resumen que nos había ofrecido (es decir, sin haber leído las 495 páginas), era tan favorable para España, por qué quedábamos tan mal en otro estudio más famoso aún, el de Pisa, también de la OCDE. ¿No había una contradicción?

Su respuesta: «Es que los resultados de Pisa no son malos, estamos en la media. Queda mucho por recorrer, porque España tiene un lastre histórico en materia de educación que está tratando de compensar. Pero no hay contradicción; se aprecia la evolución; tenemos mucho que hacer. El informe de Pisa no es tan malo como parece, al revés, es bueno». E insistió: «Tenemos un retraso histórico, tenemos que seguir invirtiendo, no son malos resultados. La educación no cambia en un año, de ahí que haya que preservar lo conseguido, no podemos desinvertir».

Por momentos, sus palabras quedaban flotando en el aire como sazonadas de una advertencia subliminal: «¡Cuidado con los que vienen!, estos del PP no tiene sensibilidad ni entienden de educación».

«Si gastáramos menos...»

Pedro García de León, un técnico de la OCDE que acompañó a Bedera, recordó que España es el tercer país de la OCDE con mayor gasto por estudiante. El índice que utilizaba era el gasto anual en instituciones educativas por alumno con relación al PIB por habitante en 2008. Ese índice era del 29%, el mayor después de Estados Unidos y de Noruega. La media de la OCDE era del 27 por ciento y de la UE del 26 por ciento. Otro periodista sugirió que, según ese dato, habría que concluir que el gasto en educación quizá no fuera tan eficiente. A lo que Bedera dio la vuelta: «Si estamos como estamos gastando lo que se gasta, estaríamos peor si se gastara menos». Pero García de León no entró tanto al trapo de la disputa española y habló más de tener una estrategia coherente de inversión, una estrategia a largo plazo para garantizar los resultados. García de León también reconoció que la retribución al profesorado español estaba por encima de la media de la OCDE, lo que, con sus palabras, había vuelto atractiva esa profesión.

Ya por la tarde, la consejería de Educación de la Comunidad de Madrid insistió con datos que las cosas no estaban tan claras como pretendía el secretario de Estado.