Los 121 millones que cambian la vida a un joven panadero sevillano
La administración de Lotería de Sevilla donde se vendió el boleto premiado - GOGO LOBATO

Los 121 millones que cambian la vida a un joven panadero sevillano

La familia cierra el negocio tras ganar uno de los mayores premios del sorteo Euromillones

M. J. PEREIRA
SEVILLA Actualizado:

Un joven de la localidad sevillana de Pilas es el ganador de los 121 millones de euros (20.000 millones de pesetas) del sorteo del EuroMillones del pasado viernes, según ha podido saber ABC. El joven, que trabajaba en la panadería familiar y vivía con sus padres, habría ingresado ya el dinero en una sucursal bancaria del pueblo.

El rumor de que el dueño del boleto premiado era el hijo de un panadero de Pilas corrió ayer como la pólvora. Al parecer, el afortunado se enteró de su condición de millonario el sábado, cuando acudió a una tienda de regalos de la localidad que cuenta con una máquina expendedora de boletos del sorteo del EuroMillón en la Avenida Virgen de Fátima.

Al introducir el boleto que validó la semana anterior en una administración del centro comercial Nervión, la máquina puso en su pantalla el premio: 120.000.000 euros. Según testigos presenciales, cuando supo que había acertado la combinación (números 9, 11, 17, 36, 47 y estrellas en casillas 2 y 1) quedó perplejo y casi cae de espaldas. A continuación, el afortunado acudió a una sucursal bancaria donde trabaja un amigo suyo e ingresó el premio.

A pesar de saber que ya era millonario, el padre abrió el lunes la panadería y repartieron pan a sus clientes, entre ellos bares, supermercados y restaurantes. En lugar de hacerlo el padre, como era costumbre, lo hizo otra persona, que comunicó que ese era el último día que lo harían por jubilación del dueño. La explicación sorprendió, ya que hace unas semanas compró maquinaria nueva.

El afortunado es un joven de unos 30 años que ha trabajado siempre en la panadería de su padre. Único varon de los cuatro hijos, está soltero, no se le conoce novia y hasta ahora vivía en casa de sus padres. La familia no dio ayer señales de vida y cerró la panadería a cal y canto. Según los vecinos, «es una familia muy reservada. El joven tiene sus cinco amigos de siempre y conduce normalmente una vespa blanca con una bandera de España con el águila, por lo que es fácil indentificarle siempre cuando se desplaza por el pueblo».