TVE mete los toros en el mismo saco que el terrorismo y las drogas

El Manual de Estilo de la pública incluye la Fiesta Nacional en el capítulo de «Cuestiones sensibles» y le dedica el apartado de «Violencia con animales»

MADRID Actualizado:

Las corridas de toros no son un contenido audiovisual más para Televisión Española. Ni mucho menos. El nuevo Manual de Estilo de la Corporación pública, que presentó hace solo unos días su presidente, Alberto Oliart, ante la Comisión de Control de RTVE, incluye la Fiesta en el capítulo de «Cuestiones sensibles» (número 5), junto a otras materias como el terrorismo (capítulo 5, apartado 6), violencia contra las mujeres (5.5), el racismo y la xenofobia (5.14) y las drogas (5.16).

También se meten en este polémico saco la información de violencia, en general, la delincuencia, el suicidio, las tragedias y las enfermedades.

La caza, en el objetivo

Los toros ocupan el apartado número 9 del mismo capítulo, referido a la «Violencia con animales», también dentro de las denominadas «Cuestiones sensibles» y compartiendo advertencias con las escenas de caza y matanzas domésticas. Concretamente, el mencionado manual veta la fiesta y establece que RTVE «no emitirá corridas de toros por su horario, generalmente coincidente con el horario protegido o de especial protección para la infancia», uno de los argumentos que desde la Corporación se ha defendido en los últimos años para no emitir este tipo de eventos. La presunta dificultad para rentabilizar este espectáculo también se utilizó tiempo atrás, cuando TVE ofrecía anuncios.

El manual señala, no obstante, que «RTVE no es indiferente a la relevancia que tiene el mundo de la tauromaquia ni a su influencia en muchos aspectos socioculturales», por lo que apuesta por reflejar la «actualidad» del mundo taurino «en la programación» tanto de la televisión de la radio, aunque no se emitan las corridas.

En general, sobre la violencia con animales, se establece que «los niños pueden ver con angustia la violencia ejercida sobre animales» por lo que aboga por «evitársela por todos los medios». «En las escenas de caza y las de la matanza doméstica de animales para la alimentación se deben evitar los aspectos más sangrientos de manera que no se vea ni oiga el sufrimiento de los sacrificados», añade el documento.