El fracaso de Durban condena al mundo a 3ºC más de temperatura

La Cumbre del Clima negociaba anoche «in extremis» un acuerdo de mínimos para maquillar los pobres resultados de doce días de reuniones

MADRID Actualizado:

Que los árboles no te impidan ver el bosque. Con esta frase podría resumirse lo que estos días está ocurriendo en las negociaciones climáticas que se están celebrando en Durban (Sudáfrica). El juego de posturas más o menos alejadas que se está escenificando en esta reunión nada tiene que ver con evitar de verdad el calentamiento del planeta, sino con intentar que el proceso no salte por los aires dejando la puerta abierta a un acuerdo cuando la coyuntura sea más propicia.

Y es que los compromisos de reducción de emisiones de CO22 que tanto países desarrollados como emergentes tienen puestos sobre la mesa no son suficientes para lograr el objetivo de que la temperatura global no aumente más de 2ºC sobre los niveles preindustriales, y nos llevarían a un incremento de más de 3ºC.

Aun así, el borrador del texto del acuerdo que anoche, de madrugada, se seguía discutiendo aplaza hasta más allá de 2020 la existencia de «un marco legal» aplicable a todos los países parte de la Convención de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, esto es, que por primera vez quedarían incluidos en los recortes de emisiones Estados Unidos, China e India y otros grandes países emergentes, pero, en contrapartida, la fecha tope para que esto sea aplicable queda abierta y tampoco se menciona la forma jurídica (por ejemplo, un tratado) que tendría ese futuro marco legal.

Si bien el texto preparado por la presidencia de la cumbre reconoce que el proceso debe empezar de «manera inmediata y ser conducido como una cuestión de urgencia» por un grupo de trabajo que quedará establecido en la próxima cumbre, a celebrar en Qatar, lo cierto es que las fechas que recoge son del todo beneficiosas para los países más contaminantes.

La secretaria de Estado en funciones de Cambio Climático, Teresa Ribera, quien encabeza la delegación española, fue clara al respecto: «Es un texto descompensado», que responde a los intereses de Estados Unidos, China e India. Además, el hecho de que de una manera u otra se acepte una hoja de ruta para alcanzar ese marco mundial, condición impuesta por la UE, obligaría a Europa a cumplir con su parte del trato, esto es, adherirse a un segundo periodo de cumplimiento del protocolo de Kioto (el primero expira en 2012).

No obstante, quedaba mucha negociación por delante, y este borrador puede cambiar en el transcurso de las reuniones, que algunos analistas consideran que podrían proseguir en el día de hoy, un día más de lo previsto. Pero mientras los negociadores se afanan en lograr el acuerdo, la realidad es tozuda.

Las cifras de reducción ofrecidas hasta el momento implicarían un aumento de la temperatura de entre 3 y 3,5ºC antes de final de siglo, muy lejos del límite de 2ºC que los científicos apuntan como límite de seguridad para que el clima no se desboque. La seguridad está en una concentración de CO2 en la atmósfera de 450 partes por millón, pues bien, la Organización Meteorológica Mundial sitúa ya esta concentración en las 389 partes por millón. Según un estudio del Programa de la ONU para el Medio Ambiente, incluso si todos los países aplicaran a rajatabla sus objetivos de contención o reducción para 2020, las emisiones de CO2 para ese año serían de 50 gigatoneladas (50.000 millones de toneladas), cuando los expertos calculan que deberían ser como máximo de 44 gigatoneladas para que ese aumento de la temperatura pueda mantenerse en 2ºC. Y encima las emisiones no dejan de crecer.