España, segundo país en el ranking mundial de pornografía infantil

Más de 16.000 españoles manejaron el año pasado archivos con imágenes sexuales de niños

MADRID Actualizado:

España ocupa el segundo lugar del mundo en una estadística aterradora: el intercambio de pornografía infantil. Por delante, Estados Unidos. En el tercer puesto, México. Ese es el «eje del mal», según una investigación realizada entre enero y septiembre de 2010 por la Fundación Alia2. Durante esos nueve meses, un programa informático bautizado como «Florencio» rastreó algunas de las redes p2p más populares, y examinó los nombres de cientos de miles de archivos. España siempre ocupó un lugar destacado, día a día, mes a mes.

En total, «Florencio» halló 421.368 archivos de pornografía infantil. Estados Unidos ocupó el primer puesto, con 86.767, el 21 por ciento del total; España, el segundo, con 47.742 (11 por ciento); y México, el tercero, con 31.433 (7). Los especialistas que trabajan para Alia2 no pudieron descargar los archivos (no hubiera sido legal), pero a partir de su examen aseguran que, en esos meses, 16.435 españoles intercambiaron pornografía infantil.

Miguel Comín, cofundador de Alia2; Arturo Canalda, defensor del menor de la Comunidad de Madrid, y el comandante Juan Salom, jefe del Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil, que presentaron el trabajo, coincidieron en señalar que, más allá del puesto en el ranking, se trata de un «asunto serio». ¿Por qué especialmente en España? «Es evidente que tenemos un grave problema educativo», explica Arturo Canalda. Las causas profundas, sin embargo, no están claras. Los primeros estudios sobre el perfil de los consumidores de porno infantil en internet se están elaborando ahora en la Universidad de Jaén, y en Madrid, con el apoyo del defensor del menor.

Ayer se celebraba el Día de la seguridad en internet. Sin embargo, el estudio de Alia2 prueba que la distribución de pornografía no es un problema de un día, sino una amenaza permanente y difícil de combatir. Los policías se encuentran con un marco legal aún endeble, con legislaciones nacionales diferentes para un desafío global (la mayoría de los servidores utilizados están fuera de nuestras fronteras) y con menos herramientas de las que quisieran.

Agentes encubiertos

España ratificó recientemente el Convenio de la UE sobre ciberdelincuencia, e incluyó el «grooming» (intento de hacer amistad con un niño/a para obtener satisfacción sexual mediante imágenes eróticas del menor) entre los delitos perseguidos por el Código Penal. Sin embargo, aún no existe la figura del «agente encubierto», habitual en la lucha contra el tráfico de droga, lo que impide a los ciberpolicías infiltrarse (descargar, intercambiar) y llegar al fondo del complejo mundo de las redes de pedofilia.

El comandante Salom se queja del proselitismo que los portales porno hacen del sexo entre menores al utilizar términos como «colegialas» o «jovencitas». Y destaca que, en las redadas contra la pornografía infantil, los detenidos cada vez son más jóvenes, y cada vez hay más acusados que pasan la frontera de la pedofilia (atracción sexual por los niños) a la pederastia (abusos y violaciones).