Durban pospone los recortes de CO2 para los grandes emisores

Se aprueba una prórroga de Kioto, dela que se descuelgan Rusia, Japón y Canadá

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MADRID

De nuevo el clima ha perdido la partida. Los grandes contaminadores del planeta, con China y Estados Unidos a la cabeza, no tendrán que aplicar recortes obligatorios de CO2 hasta más allá de 2020, según el acuerdo de mínimos alcanzado en la madrugada de ayer en Durban (Sudáfrica). Esto es, al menos en los próximos diez años sus objetivos de contención de emisiones serán los que voluntariamente pusieron negro sobre blanco en Copenhague en 2009, y refrendaron el año pasado en Cancún con una decisión de las Naciones Unidas, pero ni rastro de tratado o protocolo que haga vinculantes dichas promesas hasta esa fecha.

Y ni siquiera está claro qué forma tendrá el futuro régimen climático. Lo que salió del plenario de Durban es que en 2015 habrá que tener «un protocolo, un instrumento legal o un resultado acordado con fuerza legal» que limite las emisiones de todos los países «a partir de 2020». Para algunos, este resultado puede ser exitoso pues por primera vez todos los países (los de sí a Kioto y los de no Kioto) se sentarán para negociar dentro de un mismo marco. Pero no es menos cierto que la fecha en que este futuro acuerdo sería aplicable no queda clara. Aún hay que negociar cómo se reparte esa «tarta» de los recortes de CO2. Los más pesimistas, o realistas, según se mire, recuerdan que el proceso multilateral en la lucha contra el cambio climático discurre a trompicones y sin avances importantes, pues en este momento estamos en el mismo lugar que hace cuatro años.

«Estamos en el mismo punto que en la cumbre de Bali», recordaba Teresa Ribera, secretaria de Estado en funciones de Cambio Climático, antes de viajar a Durban. En aquella cita (2007) se acordó que el mundo debía dotarse de un acuerdo global de reducción de emisiones a más tardar en 2009 (cumbre de Copenhague) y que debía entrar en vigor en 2013 (para dar continuidad al protocolo de Kioto, cuyo primer periodo de cumplimiento expira en 2012). Por eso, la postura de la UE, que se mostraba satisfecha con el resultado, solo puede explicarse desde el alivio de poder seguir negociando cuando parecía que el tren iba a descarrilar.

El paquete adoptado en Durban incluye también un segundo periodo de compromiso del protocolo de Kioto, que se prolongará hasta 2017 o 2020. Sin embargo, Rusia, Japón y Canadá no se han sumado a esa prórroga, por lo que su cumplimiento solo afecta a la UE, Nueva Zelanda, Suiza, Noruega y Australia, que suman el 15% de las emisiones mundiales.

De esta cita sale también el mecanismo que debe regir el Fondo Verde para el Clima, una bolsa de 100.000 millones de dólares anuales a partir de 2020 para ayudar a los países en desarrollo a financiar planes para disminuir sus emisiones.