La Cruz de los jóvenes regresa a Madrid para recibir a Benedicto XVI
La Cruz y el icono de la Virgen llegaron a la Cateral de la Almudena - ISABEL PERMUY

La Cruz de los jóvenes regresa a Madrid para recibir a Benedicto XVI

Después de recorrer durante dos años todos los rincones de España, vuelve a la ciudad para presidir los actos de la Jornada Mundial de la Juventud

LAURA DANIELE/ÁLVARO GARCÍA
MADRID Actualizado:

La Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud volvió ayer a Madrid después de recorrer durante más de dos años cada rincón de la geografía española. Benedicto XVI se la entregó en Roma a un grupo de peregrinos madrileños el Domingo de Ramos de 2009, después de anunciar en Sidney que Madrid sería la próxima sede de este encuentro.

La Catedral de la Almudena fue ayer la anfitriona de esta ceremonia de acogida, en la que centenares de jóvenes, acompañados por el cardenal Antonio María Rouco Varela, recibieron otra vez este símbolo tan querido para ellos. Fue el propio Juan Pablo II quien regaló esta Cruz a los jóvenes en 1984 para que la llevaran por todo el mundo como testimonio de su fe en Cristo. Su regreso ayer a la ciudad, tras recorrer 19.187 kilómetros, pone a la Iglesia en la recta final de la preparación de esta Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que arrancará el martes 16 de agosto y contará con la presencia del Papa a partir del jueves 18. Tanto la Cruz, como un icono de la Virgen María, presidirán todos los actos centrales de esta cita del Santo Padre con los jóvenes de todo el mundo.

El Madrid más emblemático

El Madrid más emblemático será la sede de tres de las cuatro ceremonias más importantes de la JMJ. Así lo ha querido el comité organizador de este evento, cuyas prioridades de trabajo son poder facilitar a los peregrinos «estar lo más cerca posible del Papa y en los espacios de los que los madrileños están más orgullosos», como son Cibeles, el Paseo de Recoletos y la Puerta de Alcalá, explicó ayer Elena Jiménez Arellano, directora de estas sedes, en las que se llevarán a cabo la misa de inauguración de la JMJ, el martes 16; la fiesta de bienvenida al Santo Padre, el jueves 18, y el Vía Crucis, el viernes 19.

La llave de oro de la ciudad

El Papa llegará a Madrid el jueves 18 de agosto al mediodía. Después de descansar en la Nunciatura se dirigirá sobre las 19.00 horas en papamóvil hasta la Puerta de Alcalá, donde el alcalde Alberto Ruiz-Gallardón le entregará la llave de oro de la ciudad. Posteriormente, el Santo Padre cruzará a pie junto a un grupo de jóvenes de los cinco continentes la Puerta de Alcalá. Al final de ese recorrido, que se realizará sobre una plataforma, el Papa será recibido por seis caballos andaluces de Álvaro Domecq, que ejecutarán una escenografía.

Tras los actos en la Plaza de la Independencia, Benedicto XVI subirá al papamóvil y recorrerá la calle Alcalá para saludar al más de millón de jóvenes que se espera que se congreguen en torno a este espacio. Una vez finalizado el trayecto accederá al escenario frente al Ayuntamiento, donde se celebrará la fiesta de bienvenida. Las obras de construcción del altar comenzarán este domingo por la madrugada, pero el comité organizador ha prometido que el vallado de la plaza no obstaculizará el acceso al Palacio de Correos y se intentará evitar al máximo las molestias no solo a los ciudadanos que cruzan diariamente por el corazón de Madrid sino también a los turistas.

El entorno de Cibeles volverá a la escena de la JMJ el viernes 19 para el Vía Crucis, en el que participarán quince de los pasos más representativos de la Semana Santa de España y del que se espera que sea uno de los momentos más espectaculares de la JMJ, ya que, una vez finalizada la ceremonia, las tallas serán llevadas en procesión por sus respectivas cofradías hasta las iglesias de acogida. Una auténtica «madrugá» en pleno corazón de Madrid

La enorme proyección internacional que la JMJ dará a la ciudad es una de las bazas con las que trabaja el Ayuntamiento. El subdirector del Patronato de Turismo, David Martín Vallés, aseguró que «es el mejor evento que nos podría haber tocado, porque es muy numeroso y por la promoción turística que supone para la ciudad». Además, «no implicará un aumento del presupuesto municipal» y sí, en cambio, «un gran negocio para Madrid».