Colombia pide extraditar a dos españoles por maltratar a sus hijos
Mari Luz Martín, la presunta maltratadora - CARACOL TELEVISIÓN

Colombia pide extraditar a dos españoles por maltratar a sus hijos

Los niños, de nueve, cuatro y tres años, fueron adoptados en el país iberoamericano

CORRESPONSAL EN BOGOTÁ Actualizado:

Tras haberse archivado el caso, el fiscal colombiano Jairo Cardona, sorprendió esta semana al pedir la extradición de los españoles María Luz Martín, científica de profesión, y Francisco Javier Pintado, administrador de sistemas, acusados de maltratar a sus hijos de forma reiterada.

El fiscal Cardona reabrió una historia que conmocionó a Colombia cuando Caracol Televisión emitió un doloroso video en diciembre de 2010. En las imágenes aparecía Pintado entrando a un ascensor con uno de los tres hermanos de 9, 4 y 3 años, que había adoptado en Villavicencio, provincia del Meta, al sur de Colombia. Lo empujó, lo abofeteó; el niño se cubrió la cara, le gritó, lo volvió a abofetear... Las imágenes terminaron en poder del ICBF (Instituto Colombiano de Bienestar Familiar), la entidad responsable de la infancia.

Los niños habían sido adoptados unas semanas antes tras dos años de proceso. Tras el video un juez pidió la captura de la pareja pero una juez puso a la pareja en libertad. «Regresaron a España y en virtud del tratado de extradición entre los dos países. Ahora la extradición se ha vuelto a solicitar, pues se ha comprobado un delito de violencia intrafamiliar», explicó el vicefiscal general de la nación, Juan Carlos Forero, quien se mostró optimista frente a la aprobación de la solicitud.

Golpeados en el baño

Según los documentos que tienen los fiscales colombianos, los niños eran golpeados cuando se negaban a bañarse. «Cuando creían haber salido a flote, después de estar a punto de ahogarse, una mano fuerte los tomó de la cabeza y los volvió a hundir en un turbio estanque», cuentan expertos en psicología criminal. «Les llenaban la boca de alimentos cuando no querían comer. Incluso, al niño lo vestían de niña, con el único propósito de ridiculizarlo», contaron los menores a un funcionario del ICBF.

Pintado, vecino de Villaviciosa (Asturias), y su esposa, funcionarios del Instituto de Productos Lácteos del Principado, habían viajado a Colombia para adoptar. Este es uno de los países que mayores posibilidades ofrece para ello. Según el ICBF, entre 2006 y 2010, un total de 4.978 niños fueron asignados a familias colombianas residentes en Colombia y 7.745 a familias extranjeras residentes en el exterior. Adoptar, sin embargo, no es un proceso fácil. El ICBF exige, por ejemplo, que los futuros padres pasen, por lo menos, un mes en Colombia para que ellos y sus hijos se vayan adaptando. En ese tiempo el ICBF observa también el comportamiento de ambas partes y se asegura de que no habrá problemas graves de adaptación en el futuro. El proceso de adopción requiere, además, que un juez sentencie a favor de los padres.

Los españoles, que han negado haber maltratado a los niños, ya habían superado todas las anteriores etapas. Lo curioso es que es hora cuando empiezan a aflorar una serie de dudas. Por ejemplo, «el examen psicológico realizado al matrimonio arrojó resultados totalmente distintos. Reveló que son intolerantes, narcisistas, no pasivos frente al comportamiento de un niño; compulsivos, sin paciencia, y con una cultura totalmente distinta a la nuestra, en el sentido de que ellos pudieron ser criados en un comportamiento rígido y ahora quieren aplicarlo con los niños también», apuntó la fiscal colombiana María Constanza Ramírez. «No entiendo —agregó— cómo el ICBF entregó un niño de 4 años a una mujer de 50. Teniendo en cuenta las edades de los niños, eso en Colombia no es posible por la excesiva diferencia generacional».

Aunque para Ricardo Velásquez, el abogado de los españoles, «no hay ninguna prueba de que ellos hayan maltratado al menor», lo cierto es que este caso supone un antes y un después en los procesos de adopción. Los maltratos son comunes y muchos callan por temor. Últimamente han aumentado las denuncias porque las legislaciones se han endurecido. De hecho, han aumentado un 15% los casos denunciados de agresiones a menores en Colombia.