Francisco Javier Ruza: «Buscamos un menú musical para cada trastorno infantil»
El doctor Francisco Javier Ruza, en el Hospital Infantil La Paz - BELÉN DÍAZ

Francisco Javier Ruza: «Buscamos un menú musical para cada trastorno infantil»

Es el «padre» de los cuidados intensivos pediátricos. El médico que aprendió a interpretar a los niños antes de que la tecnología hablara por ellos

MADRID Actualizado:

Francisco Javier Ruza pertenece a una generación de médicos pioneros. Formó parte de la primera promoción MIR que hubo en España, asistió al nacimiento del Hospital Infantil La Paz de Madrid y dirigió una de las primeras unidades de cuidados intensivos infantil del país. En este hospital ha pasado toda su carrera profesional, cuarenta años en los que los cuidados críticos de los niños han evolucionado a golpe de técnica. Ahora Ruza, recién elegido miembro de la Academia de Medicina de Galicia, ha cambiado la asistencia por la docencia y la investigación.

—¿En qué proyecto trabaja?

—En líneas de investigación humanistas, como complemento a la medicina técnica. Trabajamos mucho en musicoterapia. En la unidad de cuidados intensivos de La Paz hemos comprobado cómo la música ayuda a bebés de menos de seis meses. La mejoría se observa incluso en niños sedados. —¿Cuál es la sintonía que mejor funciona y para qué problemas?

—Aún no lo sabemos. Queremos averiguar cual es la música más adecuada para cada una de las patologías, buscamos un menú musical para cada trastorno. Ya sabemos que Mozart tranquiliza a los niños. Y que cuando están bajos de tono, funciona la música estimulante. En directo y a pie de cuna hemos visto cosas fantásticas como que los niños adaptan sus latidos al ritmo musical.

—Hoy las UCI son pura sofisticación. ¿Basta esta tecnología para saber lo que le ocurre a un niño?

—La pediatría es la especialidad que tiene la información más limitada. No es directa. Es la madre o el padre los que nos dicen lo que sienten los niños. Por eso, el punto fuerte siempre ha sido la exploración clínica. La exploración, más la tecnología que nos indica cómo evolucionan los órganos.

—¿El pediatra no debe tener un instinto especial para comunicarse con los niños?

—Desde luego. Hoy hay tal cantidad de información sobre parámetros biológicos objetivos que bastaría con tener esos datos para hacer un diagnóstico y esa es una tentación peligrosa. Nunca se debe perder el contacto con el niño. Es algo que me preocupa e insisto mucho a mis estudiantes.

—¿Le preocupa que Internet se haya convertido en el «pediatra» al que acuden los padres?

—Sí, unas veces orienta y otras, las más, desorienta a los padres. Les agobia y les hace creer situaciones fuera del contexto que es su hijo.

—¿Cuál es el principal mal que padecen hoy los niños españoles?

—Desde el punto de vista biológico, probablemente sea la obesidad y desde una mirada psicológica, la desorientación educativa. La sobreprotección y el excesivo consentimiento que crea auténticos tiranos.Tan malo es asfixiar a un niño para que no desarrolle su propia personalidad como dejarle libertad total.

—En época de recortes una tentación es sustituir a pediatras por médicos de adultos. ¿Se resentirá la atención infantil?

—Sería un grave error y un deterioro de la asistencia. La sociedad está concienciada de que al niño le debe ver el pediatra porque le da garantías de calidad. No aceptaría una involución en el sistema.