Más amenazas para la afgana violada
Gulnaz, la afgana condenada por «adulterio» - abc

Más amenazas para la afgana violada

Gulnaz quiere que su hermano se case con la hermana de su agresor para garantizar su integridad física

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Gulnaz, de 21 años, prepara su salida de prisión y se le abre una pequeña puerta para librarse del matrimonio con su violador. La abogada de la joven, Kimberley Motley, informó de que la amnistía ofrecida por el presidente, Hamid Karzai, el jueves, no supone la obligación de casarse con su agresor, así que una vez en libertad podría buscar refugio con su hija, fruto de la violación, en un refugio especial para mujeres maltratadas.

Se trata, esa, de una salida adecuada a la forma de entender la vida en Occidente, pero muy poco habitual en un país donde rige el fuerte peso de las costumbres. El matrimonio forzado es una obligación social para intentar reintegrarse de nuevo en un sistema tradicional, donde no hay lugar para las madres solteras. Gulnaz lo sabe y por eso, en caso de optar por esta vía, apela a la tradición del «baad» como fórmula para intentar protegerse y de paso ofrecer algún beneficio a su familia.

En Afganistán las mujeres son propiedad de los hombres, que las compran y venden para los matrimonios; la aplicación del «baad» supone un intercambio entre familias sin dinero de por medio. Lo que pretende la joven violada es que su hermano se case con una hermana de su agresor, una forma de que los suyos también reciben algo tras su pérdida. De esta manera, además, la chica pretende garantizar su integridad física, después de que su propio hermano la haya amenazado con matarla si ella contraía matrimonio con el hombre que la violó.

La historia de Gulnaz saltó a la opinión pública gracias a un reportaje de la cadena estadounidense CNN en el que contaba ante la cámara su caso. La habían incluido como una de las tres protagonistas de un reportaje («Injusticia: historias de mujeres afganas en prisión») sobre la situación de las mujeres encarceladas en Afganistán, encargado por la Unión Europea.

Tras seis meses de trabajo, la UE decidió frenar la emisión de la cinta por la seguridad de las mujeres que narraban sus experiencias y por el miedo a dejar en evidencia al sistema judicial afgano. Bruselas ha invertido «45 millones de euros en proyectos de género» en el país asiático, según su embajador en Kabul, Vygaudas Usackas, pero casos como el de Gulnaz revelan los escasos resultados de la política cortoplacista que ha empleado la comunidad internacional desde su llegada en 2001.

Empleo a 625 viudas

Mientras se sigue de cerca el caso de Gulnaz, en la provincia «española» de Badghis seis organizaciones sociales emplearán a 625 viudas y mujeres pobres en el sector textil. Recibirán un sueldo de 5.000 afganis mensuales (unos 78 euros al cambio) gracias a un proyecto financiado por la cooperación estadounidense (USAID) y el equipo de reconstrucción provincial español (PRT). Un nuevo parche para intentar solucionar el grave problema de la situación de la mujer en el país antes de la salida de las tropas en 2014.