Alemania se olvida del pepino y acusa ahora a los brotes de soja
El ministro de Sanidad en un hospital de Hamburgo - REUTERS

Alemania se olvida del pepino y acusa ahora a los brotes de soja

Todas las pistas conducen a una granja procesadora de Uelzen, en el estado de Sajonia Inferior

ENVIADO ESPECIAL A lÜBECK Actualizado:

«Todos los rastros conducen a los brotes» y a un comerciante de hortalizas en el norte de Alemania, ha anunciado en Hannover el ministro local de Agricultura, tras días de incertidumbre, 22 fallecidos y reproches a la gestión alemana de la crisis. «Aún faltan las pruebas concluyentes de laboratorio», ha dicho Gert Lindemann, pero los indicios son claros y parece tratarse de una mezcla de brotes de soja o latiguillos, en los que ya años antes había sido identificada en Asia la variante de la bacteria EHEC. También se habrían contaminado partidas de brotes de alfalfa, judías mung, rábano y rúcula. El ministro ha dicho que algunos de los brotes procederían del extranjero, pero no ha detallado el origen.

El seguimiento de la infección en el restaurante de Lübeck y otros de la región «conduce siempre hacia este productor» en Uelzen. «Es la pista más segura sobre el foco» originario, la planta de procesamiento ha sido clausurada y «los indicios resultan tan claros que el ministerio recomienda evitar el consumo de brotes», asegura este responsable político.

Las autoridades alertan de que la empresa habría suministrado los citados latiguillos o vástagos a Lübeck, a un mesón en Klein Meckelsen, Rotenburg (Sajonia Inferior), a un hotel en Lüneburg y a una cantina de comidas en Bochum, Westfalia. El responsable de la granja procesadora en Uelzen, Klaus Verbeck, aseguraba a última hora al Neue Osnabrücker Zeitung no haber usado nunca los estiércoles perjudiciales en el cultivo de sus brotes y verduras.

Críticas en aumento

Las críticas arrecian en tanto contra la gestión alemana de la crisis, incluyendo los obstáculos que crearía la descentralización sanitaria, considerada inadecuada por uno de los principales médicos, el presidente de la Sociedad Alemana de Nefrología, Reinhard Brunkhorst, en declaraciones a la revista médica «Ärzte Zeitung»: «El Instituto Koch tendría que tener la autoridad para intervenir directamente en cualquier punto de la federación. Esto ahora no sucede».

El director médico del principal centro berlinés, La Charité, había criticado el día antes al RKI por reaccionar tardíamente y no empezar por entrevistar a todos los enfermos. El ministro Bahr ha defendido el buen entendimiento de las instituciones implicadas: «No he visto ningún indicio de que nuestras reglas y sistema no funcionen». Las clínicas en el norte de Alemania están desbordadas por la epidemia y las transfusiones de plasma, y políticos y famosos han llamado con el ejemplo a donar sangre.

El ministro federal de Sanidad, Daniel Bahr, confirma en Bild am Sonntag que las capacidades sanitarias se encuentran al máximo y requieren el apoyo de clínicas circundantes, especialmente en los puertos hanseáticos de Hamburgo y Bremen. En las clínicas universitarias de Lübeck y Hamburgo, el miedo y la desesperación ante la incertidumbre y las dimensiones de la epidemia están grabados en los rostros del agotado personal médico. El ministro y el presidente Robert Koch Institut (RKI), el profesor Reinhard Burger, han visitado el centro epidemiológico de Hamburgo, en Eppendorf, donde se descubrió el brote y se encuentran la mayoría de los pacientes.

Los casos siguen en aumento, pero con 20 nuevas posibles infecciones en las últimas 24 horas en Hamburgo, la concejal Cornelia Prüfer-Storcks ve una paulatina remisión que sugiere que la infección estaría siendo controlada. El RKI anuncia que el número de fallecidos ha ascendido a 21, más uno en Suecia, mientras que los infectados en Alemania son 1.526. Además, 627 casos se han visto complicados con el peligroso síndrome SUH, que produce fallo renal.

El posible remedio puede estar a días vista, según asegura a la television pública el doctor Dag Harmsen, del hospital universitario de Münster, que aparece como el otro principal centro de investigación de la epidemia. Los expertos esperan saber lo suficiente de esta cepa como para ser capaces de detener las infecciones.