Juan Pablo II en una foto de archivo - reuters

Juan Pablo II, un paso más cerca de la santidad

La comisión deberá aprobar ahora un segundo milagro para poder ser incluido en el canon de los santos de la Iglesia

ABC
MADRID Actualizado:

Después de que la Comisión del Colegio Cardenalicio haya dado su aprobación para que Juan Pablo II sea beatificado, el camino hacia la canonización de uno de los papas más queridos de la historia de la Iglesia se hace cada vez más corto.

Para ser declarado «santo», la comisión deberá aprobar ahora un segundo milagro concedido a través de la intercesión de Juan Pablo II. En el caso de algunos santos el procedimiento de canonización ha sido rápido, como por ejemplo para San Francisco de Asís y San

Antonio, que sólo duró 2 años. Pocos han sido declarados santos seis años después de su muerte, o a los 15 ó 20 años. Para la inmensa mayoría, los trámites para su beatificación y canonización duran entre 30, 50 y hasta cien años. Después de 20 ó 30 años de averiguaciones, la mayor o menor rapidez para la beatificación o canonización, depende de quien obtenga más o menos pronto los milagros requeridos. Los santos «canonizados» oficialmente por la Iglesia católica son actualmente varios millares.

Pasos en el proceso oficial de causa de los santos:

Venerable: Con el título de «Venerable» se reconoce que un fallecido vivió las virtudes teologales (fe, esperanza y caridad), las cardinales (fortaleza, prudencia, templanza y justicia) y todas las demás virtudes de manera heroica; es decir, extraordinaria.

Beato: Además de los atributos personales de caridad y virtudes heroicas, se requiere un milagro obtenido a través de la intercesión del «Siervo de Dios» y verificado después de su muerte. El milagro requerido debe ser aprobado a través de una instrucción primaria canónica especial, que incluye tanto el parecer de un comité de médicos (algunos de ellos no son creyentes) y de teólogos. El milagro no es necesario si la persona ha sido reconocida mártir. Los beatos son venerados públicamente por la iglesia local.

Santo: Con la canonización, al beato es incluido en la lista o canon de los santos de la Iglesia (de allí el nombre de canonización). Para este paso hace falta otro milagro atribuido a la intercesión del beato y ocurrido después de su beatificación, aunque el Papa puede obviar estos requisitos. Mediante la canonización se concede el culto público en la Iglesia universal. Se le asigna un día de fiesta y se le pueden dedicar iglesias y santuarios.