Una embarcación de Greenpeace que realiza tareas de investigación de vertidos contaminantes y su impacto en la vida marina en el Golfo de México
Una embarcación de Greenpeace que realiza tareas de investigación de vertidos contaminantes y su impacto en la vida marina en el Golfo de México - EFE

La «zona muerta» del Golfo de México será este verano una de las mayores de la historia

La baja concentración de oxígeno en estas aguas provoca que en esta área no pueda albergarse la vida de las especies

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La contaminación es un grave problema acuciante en la sociedad moderna. La globalización impulsó un desarrollo a toda prisa de la industria con el consiguiente impacto sobre el medio ambiente. Y entre estas afectaciones destaca el de la las aguas mundiales, pero especialmente la de determinadas áreas. Según un grupo de investigadores, el Golfo de México se perfila este verano a convertirse en una de las «zonas muertas» más grandes registradas en la historia.

Según informa la CNN, una «zona muerta» es conocida en la literatura científica como hipoxia, lo que supone un bajo nivel de oxígeno. Esta agua, con su baja concentración de oxígeno disuelto, impide albergar la vida de diversas especies marinas. Durante décadas, los investigadores han rastreado exactamente el tamaño de la «zona muerta» que se repite cada año en el Golfo de México.

Las «zonas muertas» se identificaron por primera vez en la zona en la década de 1970 y han ido creciendo en tamaño desde entonces. Según las condiciones actuales, algunos científicos creen que el Golfo de México experimentará la segunda «zona muerta» más grande registrada en este territorio debido a la creciente contaminación de las aguas.

Los científicos de la Universidad Estatal de Louisiana predicen que 8,717 millas cuadradas de agua contaminada estarán en la parte inferior de la plataforma continental frente a Louisiana y Texas, por lo que es casi del mismo tamaño que el estado de Nueva Jersey. El más grande fue en 2017, con 8,776 millas cuadradas.

La «zona muerta» de este verano estará en áreas donde los barcos de pesca suelen trabajar, lo que significa que las flotas tendrán que gastar más en combustible para viajar más lejos para perseguir a los peces. Eso significa que las aguas aquí serán una amenaza para los animales. Los camarones, los cangrejos y los peces pueden trasladarse a otras áreas, pero los animales que viven en el fondo marino, como ciertos crustáceos, no pueden hacerlo, lo que provoca una amenaza a los empleos que dependen de estas aguas.