La hora se cambiará por última vez en 2021 - VÍDEO: ABC

¿Qué es lo que se ha votado en Estrasburgo sobre nuestros relojes?

La Eurocámara respaldó ayer poner fin en 2021 a los cambios de hora de verano e invierno, pero cada país sigue teniendo que decidir. Y no está tan claro

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El Parlamento Europeo aprobó ayer el proyecto legislativo para anular el cambio de hora estacional en toda Europa. El voto no cambia el hecho de que todos los países de la UE volverán a pasar al horario de verano el próximo domingo, porque aunque en el seno de la Eurocámara la propuesta de la Comisión ha encontrado un apoyo entusiasta, falta que los países se pongan de acuerdo, lo que por ahora no se vislumbra. Teniendo en cuenta que las elecciones europeas son el 26 de mayo, cualquier decisión formal tendrá que esperar a la formación de la próxima legislatura europea.

Los eurodiputados se pronunciaron claramente a favor de eliminar el cambio de hora en 2021 por una aplastante mayoría de 410 votos a favor y solo 192 en contra. La propuesta propone que dentro de dos años se hagan los últimos cambios, de modo que en la primavera de 2021 pasarían al horario de verano todos los países y en el otoño de ese año, solo tendrían que hacer el cambio al horario de invierno los que deseen quedarse en ese formato.

El problema es que el proceso legislativo en la UE no es tan sencillo y no acaba en este voto. Lo que los eurodiputados han aprobado es la propuesta del Parlamento, que debe ser aceptada por mayoría por el Consejo Europeo, donde están representados los países.

Y, por ahora, los Gobiernos nacionales no parecen haber encontrado una fórmula para conciliar esa aspiración de renunciar al cambio de hora, pero de modo que ello no introduzca problemas y que aparezcan barreras horarias entre países. Los diputados han optado por dejar a cada país la opción de quedarse en el horario de invierno o en el de verano, pero de momento no lo tiene claro ninguno. España tampoco. En general, cuanto más al norte, más se favorece el horario de verano.

Los eurodiputados han dejado claro que en todo caso los Gobiernos nacionales y la Comisión Europea deben garantizar que la aplicación de esta propuesta legislativa no suponga problemas para el funcionamiento del mercado interior. La ponente, la socialdemócrata sueca Marita Ulvskog, entiende que aunque los ciudadanos quieren que se elimine el cambio de hora «no podemos permitirnos tener un mosaico de horas diferentes en la Unión Europea, por lo que esperamos que los estados miembros coordinen sus decisiones».

El sistema de horario estacional fue implantado en 1976 como una fórmula para ahorrar energía, pero desde el principio ha sido contestado por una parte de la población, para la que las molestias generadas no compensan las posibles ventajas. La Comisión Europea lanzó el año pasado una consulta ciudadana que recibió una avalancha de respuestas –casi todas de Alemania y Austria- pidiendo masivamente que se anulase el cambio estacional.

La Comisión propuso entonces suprimirlo este año, pero los países (representados por los ministros de Transportes) han decidido que prefieren esperar a ver si pueden coordinarse, porque podrían aparecer a partir de ahora diferencias de una hora entre distintos países que han vivido siempre con el mismo horario. De hecho, la mayoría de los que se opusieron ayer a la iniciativa lo hicieron no porque les guste cambiar los relojes, sino porque, como dijo el conservador francés Renaud Muselier, la idea supone crear un problema mayor que el que se intentaba resolver.