Vivir bajo un techo sostenible
YOLANDA CARDO Maqueta de la casa solar, fabricada con madera de pino blanco, que se adapta al paisaje natural

Vivir bajo un techo sostenible

El próximo 17 de junio se inaugura el Solar Decathlon de Madrid donde 19 casas competirán para ver cuál es la más sostenible. La Fab Lab House, construida en Barcelona, saldrá a la venta una vez finalice el concurso por casi 200.000 euros

ESTHER VALENZUELA | BARCELONA
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La primera casa solar fabricada en Barcelona llega (domingo) a Madrid para participar en el Solar Decathlon Europe, un proyecto de arquitectura sostenible que impulsa la secretaría de Energía Solar de Estados Unidos, en colaboración con la Universidad Politécnica de Madrid y el apoyo del Departamento de Energía de Estados Unidos, y que se celebrará del 17 al 27 de junio en la Villa solar (junto al río Manzanares).

La Fab Lab House tiene una superficie habitable de 70 metros cuadrados y para su fabricación se han utilizado solamente piezas de madera de pino blanco: un material renovable y que se adapta al paisaje natural en vez de destruirlo. De la iluminación se encargan diodos Led, pequeñas bombillas que proporcionan «un clima de confort e integración con la madera», como explica Vicente Guallart, director del Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña (IAAC), entidad encargada de desarrollar el proyecto junto con The Center for Bits and Atoms del Massachussets Institute of Technology y la red mundial de Fab Labs.

Última tecnología

Las placas de pino han estado cortadas digitalmente con una máquina láser de acuerdo con formas onduladas y curvas lo que proporciona a la Fab Lab un diseño elíptico innovador, alejado de la visión corriente de las viviendas habituales. La estructura está sostenida por tres cornisas que consiguen crear una especie de porche que permite disfrutar de las sombras y las corrientes de aire, dándole, además, espacio añadido a la casa. Por fuera, la vivienda queda recubierta por las placas fotovoltaicas «más flexibles del mundo adaptadas a la geometría y ensambladas una a una», señala Guallart. La forma elíptica está especialmente pensada para que la estructura pueda adaptarse al recorrido solar de cada lugar.

La distribución interior de la Fab Lab es similar a la de las viviendas corrientes -sala, concina, baño, dormitorio y vestidor- con la peculiaridad que se prevé también la implantación de un huerto en la parte delantera «para volver a lo natural y conseguir alimentos propios». Por eso, también se incluirán plantas y árboles. La casa se retroalimentará también de los productos que genera con su propia energía. De este modo, se prevé que la Lab House, en un futuro, disponga de máquinas que gracias al poder energético que le brinda la estructura permitan obtener utensilios de madera o ropa.

Energía para todos

La casa utiliza exclusivamente energía solar para autogestionarse y no sólo eso, sino que, además, genera más de la que consume. Una vivienda de 80 metros cuadrados necesita una media de 4,4 Kw/h, y la Fab Lab produce alrededor de 12kw/h. La energía sobrante la vende a Endesa-que impulsa la investigación en la eficiencia energética- quien a se vez la distribuye como energía «limpia».

El proyecto se ha llevado a cabo con otras empresas como Shneider Electric que participa aportando soluciones eléctricas y Visoren, empresa líder en España de vivienda protegida en alquiler. Han participado arquitectos y expertos de 20 países.