Ramón junto a su madre María Jesús Padilla en una imagen del anuncio
Ramón junto a su madre María Jesús Padilla en una imagen del anuncio - ABC

La verdadera historia detrás de los protagonistas del anuncio viral de Ruavieja

Ramón: «Perdí a mi padre, y ahora el tiempo me advierte de que puedo perder a mi madre»

MadridActualizado:

A María Jesús Padilla le dijeron que le quedaba junto a su hijo Ramón 91 días y 6 horas. Ni ella ni él padecen una enfermedad, ni ella ni él se embarcan a un destino lejano que pudiera dejarlos incomunicados. Ella vive en Madrid y él, en Barcelona.

Se puede culpar a la «cruel» sociedad de la que somos parte en la que el tiempo libre parece ser un pecado y en el que la conciliación parece haber quedado entre la lista de mentiras de algún programa electoral. Pero la elección de qué hacer con el tiempo o, más bien, cómo distribuirlo recae en cada uno de nosotros.

Un algoritmo que usa información sobre esperanza de vida, así como la edad y frecuencia con la que una persona ve a quien más le importa en su vida, le dijo a María Jesús que en el tiempo que le queda de vida iba a verse con su hijo unos tres meses. El impacto en su caso fue mayor. Un cáncer se llevó, casi sin avisar, a su marido hace seis años y el miedo a la pérdida empezó otra vez a sobrevolar. «Sentí miedo, tristeza, dolor y mucha impotencia, no entendía cómo podía quedarme tan poco tiempo para disfrutar de mi hijo», cuenta María Jesús emocionada. Aparte de ese torbellino de emociones María Jesús no quería creerse lo que le decían: «Esto está mal, pensé, es imposible, cómo van a decir que me queda tan poco tiempo si él tiene 28 y yo 56. Empecé a pensar en si ese tiempo se acortaría por alguna enfermedad o accidente».

La cifra le hizo reverberar el recuerdo de su marido, ausente desde hace seis años. «En ese momento pensé en el poco tiempo que pasaron con su padre, cuando se fue Ramón y mi otro hijo Miki tenía 22 y 24 años...me di cuenta de que hay que vivir todo el tiempo y apurarlo al máximo. La vida se va en un instante».

Para Ramón tener esa cifra delante «fue una dosis de realidad». «El anuncio me hizo consciente de que había perdido a mi padre y que ahora parecía que también perdería a mi madre». Ambos se prometieron un viaje juntos para esta Navidad, también como forma de recordar al padre de la familia.

El algoritmo «maldito» que nos golpea sin clemencia el corazón pero con la verdad por delante, nació con el anuncio del licor Ruavieja que se hizo viral, no solo en España sino en todo el mundo. Actualmente, cuenta con 11.150.000 reproducciones en Youtube. « Tenemos que vernos más», exige el anuncio. Y lo hace con sólidos argumentos. Un psicólogo, Rafael Santandreu hace de narrador y le pregunta a una serie de personajes (bien reales) con cuánta frecuencia se ve con un ser querido: hermano, amigo, madre…Todos responden que el ser querido en cuestión es «muy importante en su vida», «el único amigo que tengo», «un compañero de vida de diez», «gracias a ti me ha cambiado la vida»…Pero cuando llega la hora de decir cada cuánto se ven con esas personas tan fundamentales las respuestas no se corresponden con las frases.

Sin embargo, el objetivo del anuncio es precisamente cambiar conductas. «No es una campaña de producto, sino de concienciación; debemos replantearnos cómo estamos programando nuestras vidas. Tampoco es una campaña antitecnología, solo nos invita a reflexionar sobre cómo usamos el tiempo», explica explica Kerman Romeo, responsable de marketing de Ruavieja. «La gente nos escribe dándonos las gracias porque han cerrado cenas de amigos, porque han llamado a sus madres... Es también lo que se vivió con la gente que participó en el anuncio. Eran personas reales y la emoción era tan real que había mucha gente que miraba al lado, teníamos a los camaras llorando, para mi ha sido de los proyectos más bonitos que he hecho desde lo emocional».