«Un padre y una madre»

El portavoz del Vaticano condena la deriva al «matrimonio» homosexual en España, Francia y los Estados Unidos

josé grau
madrid Actualizado:

«En los últimos días se han producido tres hechos preocupantes relativos a la legislación sobre el matrimonio», escribió ayer Federico Lombardi, el portavoz del Vaticano. En un editorial para la radio que dirige, Radio Vaticano, Lombardi lamenta la deriva en España, porque el Tribunal Constitucional ha dado por buena la ley sobre el matrimonio homosexual, de la época de Zapatero. Se excluye «toda referencia a la diferencia entre el hombre y la mujer», y se «habla simplemente del cónyuge A y del cónyuge B». Lombardi menciona igualmente el caso de Francia, donde el Gobierno socialista de François Holland ha presentado un anteproyecto de ley que pone al «matrimonio» homosexual en pie de igualdad con el heterosexual y permite la adopción de hijos por parte de las parejas homosexuales. Finalmente, recuerda a los estados de Washington, Maryland y Maine, en los EE.UU., que en referendos celebrados a la vez que la elección presidencial, el pasado martes, aceptaron el «matrimonio» gay.

Lombardi, con estos datos, apunta: «Está claro que en los países occidentales hay una tendencia difundida para modificar la visión clásica del matrimonio entre el hombre y la mujer, o mejor, buscan abandonarla, suprimiento su reconocimiento legal, específico y privilegiado, si se lo compara con otras formas de unión».

El portavoz denuncia la «falta de lógica» con la perspectiva amplia del «bien común». «No lo dice solamente la Iglesia católica; lo ha puesto de relieve, por ejemplo, el rabino jefe de Francia» en un «argumentado documento».

El Vaticano subraya, una vez más, que no se trata de «discriminaciones injustas para los homosexuales», sino de «admitir que el esposo y la esposa sean reconocidos públicamente como tales y que los niños que vienen al mundo puedan saber y decir que tienen un padre y una madre».

¿Por qué no la poligamia y la poliandria?

Lombardi quiere que se conserve una visión de la persona y de las relaciones humanas en las que el reconocimiento público del matrimonio monogámico entre un hombre y una mujer sea «una conquista de la civilización». «Si no, entonces, ¿por qué no contemplar también la poligamia libremente elegida y, naturalmente, para no discriminar, la poliandria (estado de la mujer casada simultáneamente con dos o más hombres)?»

El portavoz del Papa concluye: «Que no se espere, por lo tanto, que la Iglesia renuncie a proponer que la sociedad reconozca un lugar específico al matrimonio entre un hombre y una mujer».

El viernes, en un artículo de L'Osservatore Romano titulado «El coraje de un pensamiento alternativo», ya se había abordado este mismo asunto. Lucetta Scaraffia señalaba: «La Iglesia es la única institución que sostiene que la persecución de los homosexuales es sin ninguna duda injusta, pero que la oposición al matrimonio entre personas del mismo sexo es un punto de vista que debe ser respetado».