El experto Juan José Badiola afirma que «no hay que bajar la guardia», pese a que el mal de las «vacas locas» está contenido y se ha conseguido que solo aparezcan casos aislados
El experto Juan José Badiola afirma que «no hay que bajar la guardia», pese a que el mal de las «vacas locas» está contenido y se ha conseguido que solo aparezcan casos aislados - Fabián Simón
Sanidad

«Vacas locas»: la temida enfermedad a la que Europa no da tregua

En apenas 18 años, España ha acumulado casi 800 casos en animales, y en toda Europa unos 200 casos en humanos

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El caso de Encefalopatía Espongiforme Bovina (EBB) detectado esta semana en una granja de Escocia ha puesto otra vez de actualidad el conocido popularmente como «mal de las vacas locas», una enfermedad ganadera que puede transmitirse a humanos en un letal cuadro de degeneración neurológica.

Desde hace unos años, la aparición de casos de «vacas locas» en granjas es escaso. Son aislados y responden frecuentemente a lo que los expertos consideran variantes «atípicas» de esta enfermedad veterinaria. Pero las autoridades sanitarias europeas no dan tregua y mantienen los estrictos protocolos de prevención y seguridad que se activan en cuanto se detecta un nuevo caso.

En España, el experto de referencia en esta materia es Juan José Badiola, doctor en Veterinaria catedrático de la Universidad de Zaragoza. Estuvo al frente del Centro Nacional de Referencia que se puso en marcha para luchar contra la EBB en el momento crítico, hace algo más de quince años. Cuando se dio por controlada aquella oleada de casos, aquel centro dejó de funcionar como tal, pero su actividad fue heredada por el laboratorio de investigación en el que Badiola sigue trabajando en Zaragoza. Estas instalaciones tienen la condición de laboratorio internacional de referencia de la Organización Mundial de la Sanidad Animal.

Badiola sigue investigando en estas patologías. «Tras años luchando contra esta enfermedad de forma muy rigurosa se ha conseguido que aparezcan pocos casos en Europa, de forma esporádica». «El mal de las vacas locas dejó de ser un problema sanitario, pero nunca hay que bajar la guardia», indica a ABC este experto. Se consiguió atajar la crisis que desencadenó la proliferación de casos a principios de este siglo, pero eso no significa que esté erradicada la enfermedad por completo.

La EBB se ha convertido en una enfermedad lo suficientemente arrinconada como para que «no debiera reaparecer de forma problemática, pero no me atrevería a asegurarlo con rotundidad, porque tenemos otras experiencias que nos aconsejan estar alerta». Como ejemplo pone «la peste porcina africana, que tanto afectó a España durante 25 años, que conseguimos controlar, que parecía que no iba a volver a aparecer, y ahora vuelve a preocupar», explica Juan José Badiola.

Ese «no bajar la guardia» que lanza como consigna consiste, en la práctica, en mantener los estrictos protocolos de lucha contra la EBB que se implantaron en Europa cuando se desencadenó la crisis de las «vacas locas» y que -subraya- son los que permitieron atajar la grave oleada de casos que se registró durante años. España, por cierto, fue de los países más afectados.

«Se logró atajar la enfermedad de las vacas locas con un plan de vigilancia muy exhaustiva, se actuó con contundencia cuando aparecían casos en una granja, se llevaron acabo actuaciones contundentes y, todo hay que decirlo, aquello costó mucho dinero», indica. Pero funcionó, y el terreno ganado hay que defenderlo sin relajar los controles.

Las granjas españolas

Badiola indica que, desde 2001, en España se han contabilizado casi 800 casos de EBB en granjas de vacuno. «Fue de los países de Europa en los que hubo más casos», destaca.

El mal de las «vacas locas» generó una gran alarma social y una intensa preocupación de las autoridades sanitarias. El motivo: que esa enfermedad es potencialmente transmisible a humanos. Se manifiesta con una variante del síndrome de Creutzfeldt-Jakob, que desencadena un cuadro letal de degeneración neurológica.

Desde que se desencadenó la crisis de las «vacas locas», hace casi 20 años, «en Europa se han confirmado alrededor de 200 casos en humanos. Pero han podido ser más, porque hay que tener en cuenta que solo se puede confirmar fehacientemente la enfermedad en humanos si se practica una autopsia», explica Badiola.

Así como en el caso del vacuno («vacas locas») esta enfermedad se ha conseguido arrinconar, su variante en ovejas sigue teniendo una incidencia significativa, según este experto que también trabaja en este campo. Pero en el caso de las ovejas tiene menos impacto social, esencialmente porque «no está demostrado claramente que esa variante sea transmisible al ser humano».